Del 16 al 20 de julio todos los miembros de la Región Salvatoriana del Ecuador participaron del retiro anual. El Padre Juan Carrasquilla SDS, Superior Provincial, animó el retiro, la temática fue la Persona y acción de Jesús de Nazaret y la presencia de María Santísima en la vida de Jesús.
Ya eres uno más
SEAS BIENVENID@
Los Salvatorianos en el Ecuador te damos un grato saludo y te invitamos para que no sea tú primera visita, sino que ésta te anime a regresar.
Nos gusta mucho compartir contigo nuestro caminar y nuestra fe, nos gustaría contar con tus comentarios y con tus palabras de aliento.
Que la fe en nuestro Dios Trinidad nos una cada día más, que juntos podamos entregar la buena nueva a todos y de todas las formas que el amor de Cristo inspire a los que aún no lo conocen. Bienvenid@
Nos gusta mucho compartir contigo nuestro caminar y nuestra fe, nos gustaría contar con tus comentarios y con tus palabras de aliento.
Que la fe en nuestro Dios Trinidad nos una cada día más, que juntos podamos entregar la buena nueva a todos y de todas las formas que el amor de Cristo inspire a los que aún no lo conocen. Bienvenid@
DESEO SALVATORIANO
Tomando las palabras de Juan les decimos:
"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.".
1 Juan 1, 1-3
"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.".
1 Juan 1, 1-3
martes, 24 de julio de 2012
jueves, 19 de julio de 2012
El Emmanuel Trasforma la Vida
Hay
una desilusión en el ser humano
Han existido, existen y
muy seguramente existirán grandes personajes que aportan diferentes
pensamientos y diferentes modelos de vida, como también nos podemos encontrar
con grandes inventos tecnológicos y científicos que pretenden cubrir un algo
que deseamos saciar y no sabemos cómo. Pero ni ellos ni estos han logrado darle
plenitud a la sed que el hombre lleva por dentro. Tiene el hombre felicidades o
realizaciones pasajeras y debe emprender la búsqueda de otra cosa,
produciéndole cansancio, fatigas, tristezas, amarguras, inestabilidad en sí la
desilusión de no lograr sentirse realizado, de no sentirse pleno.
¿Quiere decir esto, que
el ser humano está condenado a vivir una situación de desilusión? Desde luego
que no. El hombre fue creado para el gozo eterno (Génesis 1, 27-28), fue creado
para la grata convivencia con el prójimo (Génesis 2, 25) y con Dios (Génesis 3,
8); pero toda esta realidad tuvo una ruptura, pues la condición humana se dejó
seducir por la presencia del ángel (Salmo 8, 5), que rechazó a Dios y a su
reino libre e irrevocablemente. Pero Dios que es amor (1Juan 4, 8) no olvidó su
deseo y aún con el pecado que entró en la humanidad se encarnó para que nos
reconciliemos con él (2Corintios 5, 19). Y quien lo acepta libremente es
considerado su hijo (Juan 1, 11-13).
El
Emmanuel trasforma la vida
Aquel hombre del que hemos escuchado, quizá
desde nuestra niñez, es mucho más que un sanador, que un milagrero, que un
hombre sencillo del pueblo de Nazaret o un hombre que construyó una historia. Jesús
de Nazaret es el Emmanuel, Dios-con-nosotros. Es el cumplimiento de la promesa de
Dios a la humanidad, es su encarnación (Mateo 1, 18-25). Quien se entrega
plenamente a la condición humana, haciéndose uno de nosotros (Filipenses 2,6).
Pasando por la tentación de quien ha dicho no a Dios y venciéndolo con la
sabiduría divina (Mateo 4, 1-10). Jesús de Nazaret, el Emmanuel, es el
hombre-Dios, por eso nos puede indicar el camino, nos puede decir la verdad
para así alcanzar la vida que todos anhelamos. El transforma la vida porque
viene al encuentro como uno de nosotros, un igual, y nos habla como nosotros
comprendemos con el mágico auxilio del amor, del que tanto carecemos, tanto
buscamos y tanto necesitamos. Jesús nos transforma la vida porque nos hace sentir
amados.
domingo, 15 de julio de 2012
ORACIÓN
Los hermanos Salvatorianos nos encontraremos en una semana de retiro espiritual. Por este motivo les pedimos a todos ustedes, nuestros visitantes, oración para que el Espíritu Santo nos ilumine y nos dé la orientación necesaria y logremos hacer vida su voluntad.
El retiro espiritual será en la ciudad de Quito, desde el lunes 16 a el viernes 20 de julio, dirigido por el Padre Juan Carrasquilla SDS, superior provincial. Participaremos los de la comunidad de María Madre de la Iglesia, San Pedro de Cumbayá y Corpus Christi (Manta).
Estas palabras del Venerable Padre Francisco María de la Cruz Jordán iluminan la temática del retiro espiritual:
“Y nosotros que tenemos el deber especial de imitar a los Apóstoles,
debemos, por consiguiente, tener en particular estima lo que el Divino Salvador
ordenó a sus Apóstoles, a saber, el amor. Debemos vivir como los apóstoles y
ser un solo corazón y una sola alma.
La caridad fraterna es una obligación. (Ya que tenemos un vínculo) ¡Y
este vínculo tan estrecho existe realmente en una Orden religiosa! En una
familia, hay un padre espiritual, un fin, un deber común, un hábito religioso,
una regla.
el amor fraterno debe ser verdadero, abnegado paciente, atento,
compasivo, imparcial, universal, no unilateral y activo en las palabras y
hechos. Debe abarcar a todos. Por lo tanto unánimes, participativos, verdadero,
dispuesto al sacrificio, atento y universal, en sentimientos, palabras y obras.
¡Qué fáciles se vuelven las obligaciones cuando reina el verdadero amor
fraterno en una casa religiosa!
¡Por lo tanto, amad! Y amad: a pesar de la fragilidad humana, a pesar de
los defectos de carácter, a pesar de los temperamentos desagradables, a pesar
de las inaptitudes, a pesar de las faltas morales. Amad a todos.”.
jueves, 12 de julio de 2012
La oración espacio de encuentro familiar
El mal uso de la tecnología,
inventos para el bien de la humanidad, sí que nos debe preocupar, pues ha
causado un gran daño a los encuentros familiares. Aquel cajón mágico entretiene
y logra que los integrantes de la familia se olviden del resto del mundo;
aquellos aparatos musicales irrumpen con violencia los oídos con melodías
inentendibles negando la posibilidad de escucharse mutuamente; los pequeños
“inalámbricos” ocupan las manos de quienes escriben desesperadamente cortos
mensajes negándole al padre, a la madre o a los hijos saludarse o abrasarse; y la
modernísima tecnología que tiene todas las anteriores sumergen al miembro de la
familia en mil cosas, que ya su ser se desprende de la realidad y se embriaga
en una realidad que quizá no es la propia, impidiendo que logre alcanzar el
encuentro familiar.
Los cristianos no
podemos permitir que las familias se desintegren por los grandes aportes que el
hombre ha creado para el bien humano, es nuestro deber aprender a usarlos y
aprovechar lo máximo de ellos, sin dejar que ellos se aprovechen de nosotros.
Se hace necesario
entonces tornar nuevamente la mirada a Dios, buscar la respuesta al sin sentido
de la vida, tener el encuentro familiar con aquel que es fuente inagotable del
amor. Ya que el hombre carente de amor es un ser materializado. La oración es
precisamente encuentro con Dios. La oración es el alimento de las familias. En
la oración las familias se fortalecen, alientan, animan, educan, corrigen y se ayudan.
El
Encuentro Familiar
Cuando
hablamos de encuentro no nos referimos a un saludo, a un solo estar juntos o
sencillamente a un compartir, sino que nos referimos al intimar, al contemplar,
al conocer al otro. Los encuentros permiten que yo me interese por el otro de
tal manera que el sienta mi amor. Ellos logran que me desprenda de todo y de
todos, que me interese por aquel o aquellos que tengo a mi lado.
Nos
encontramos cuando priorizamos, cuando nos damos totalmente, cuando nuestro
amar es sincero y generoso, cuando nos unimos sólo por encontrarnos para ser uno.
La familia debe lograr fortalecer sus encuentros, lograr que su estar juntos no
sea cotidiano y monótono, que sea verdaderamente un encuentro. Son los
encuentros los que fortalecen alianzas, familiaridades, relaciones y sobre todo
amores.
La Oración Familiar
Las
familias tranquilamente pueden vivir sin la presencia de Dios en sus hogares,
pueden pensar y afirmar que no necesitan que Dios les diga cómo vivir. La
pregunta es: ¿se puede vivir plenamente en el amor, dejando a un lado el amor?
San
Juan, en su primera carta, afirma que “Dios
es amor” (48). Si Dios es amor y la familia cada día está en la
búsqueda del amor, ¿por qué no lo acepta y lo acoge en su hogar? Podemos
pensar, sin miedo a equivocarnos, que es porque no se han dado tiempo de hablar
con él, de encontrarse, de conocerle para amarle, porque no han buscado hacer
oración.
En
la familia es muy fácil encontrar el temor de dar el primer paso para
convertirse en una familia de oración, pero San Pablo le dice a los esposos de
la comunidad de Corinto “¿Qué sabes tú,
mujer, si salvarás a tu marido? Y ¿qué sabes tú, marido, si salvarás a tu
mujer? (1Cor. 716), no hay que esperar el paso del otro sino que
hay que darlo. Y así, estando la pareja fortalecida de Dios pueden transmitir su
fe a sus hijos (Lc. 222).
Es
deber de la familia, encabezada por la pareja, propiciar el encuentro de
oración familiar. Tener preparado el modo de orar, el tiempo previsto, el lugar
asignado y los signos de la oración. Toda la familia debe estar al tanto de
este encuentro con tiempo, para que así se preparen con un corazón generoso y
deseoso de orar juntos.
La Oración Sacramental
La
Iglesia doméstica, la familia, no puede olvidar que hace parte de la Iglesia
universal (que somos todos los bautizados) y que la plenitud de la
espiritualidad familiar es fruto de la plenitud de la espiritualidad
eclesiástica, es decir, de todos los que formamos el Cuerpo de Cristo.
Es
la vida sacramental (los sacramentos) la que permite que el cuerpo (la Iglesia)
sea uno con la cabeza (Cristo). Cristo es quien, en la persona del presbítero,
concede la gracia de Dios por medio de los sacramentos. Y la gracia, que es
presencia de Dios en nuestra vida, es la que da paso a una plenitud espiritual.
Hay
dos sacramentos que no dejan de alimentar al cristiano porque los vivimos
continuamente, la Eucaristía y la Reconciliación. La familia debe animarse
mutuamente para que estos dos sacramentos no se descuiden en la vida personal
de cada miembro. En cuanto a la Eucaristía es muy positivo que asistan en
familia, y en cuanto a la reconciliación, como en los otros sacramentos, debe
existir un acompañamiento mutuo para que no se descuiden de participar en
ellos.
miércoles, 4 de julio de 2012
La Familia Fuente de Vida Cristiana
v El inicio de la
familia en el amor
Cuando un varón y una mujer sienten
una atracción física, psicológica, racional, emocional, sexual, entre sí,
empieza un recorrido de conocimiento mutuo. Este recorrido es lo que comúnmente
llamamos “enamorados” o “novios”. Es de gran importancia dar este paso, hacer
este recorrido.
El recorrido permite que cada uno de
los implicados descubra que Dios le ha concedido una vocación al matrimonio y
por tanto le concede un “regalo” para su vida. El novio o la novia es el
“regalo” de Dios para el otro. Y como todo regalo hay que cuidar, proteger y
valorar; y qué mejor forma de cumplir con esta misión que teniéndolo o
teniéndola cerca. Es aquí, cuando ha descubierto que es el “regalo” que Dios le
ha dado, cuando busca la aceptación, celebrando el sacramento del Matrimonio. Y
desde el sacramento los esposos están llamados a recibir los “regalos” que Dios
Trino concede a la nueva familia; los hijos son la bendición en el matrimonio.
Esta nueva familia está cimentada
desde el deseo de los novios que reciben la bendición de Dios en la afirmación
de Jesús:
“De manera que
ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el
hombre”
Mateo 196
Estas palabras de Jesús tienen toda
plenitud en los novios que se unen desde el amor. Cualquier otra unión, fuera del amor, puede
decaer o fracasar aun teniendo la bendición de Dios.
v El amor que da frutos
“Un regalo del Señor son los hijos, recompensa,
el fruto de las entrañas”
Sal 127:3
La alianza de Dios con
Adán y Eva contenía dos provisiones independientes: descendientes y dominio.
Para los creyentes el tener niños es una respuesta a un mandamiento: «Sean
fecundos y multiplíquense; llenen la tierra, y dominadla...» (Gen_1:28).
En este salmo los niños son llamados «regalo del Señor». Ello significa que los
niños pertenecen a Dios; son «nuestros» sólo en un plano secundario. Dios da
generación a las parejas como una persona confía una fortuna a sus herederos.
Jesús desea que no despreciemos a ninguno de esos «pequeños» y habla de su fe
en Dios como un ejemplo para los adultos (Mat_18:1-5, Mat_18:10).
Cuando una pareja contrae
matrimonio, se compromete a amar, servir y santificarse por la próxima
generación. El cuidar y amar a los niños es una de las principales formas de
honrar a Dios y compartir la tarea de edificar su reino. La pareja debe
realizar su trabajo en pareja, no individual. Los hijos son el “regalo” de Dios
para los dos.
No podemos olvidar que
también es fruto la felicidad del ser amado, el encuentro amoroso de dos
personas, hombre y mujer, es un deber del matrimonio. El acto sexual amoroso
son las “palabras sinceras” de expresión de amor.
v La familia Iglesia doméstica
La familia cristiana debe nacer del amor y para el
amor. La familia cristiana es la plena manifestación de la presencia de Dios
entre nosotros, pues Dios es padre y madre deseoso de dar amor. Cada miembro
debe entrar en la dinámica de su obligación en ese grupo social. Veamos a cada
miembro:
El papá: Es el varón del hogar que trasmite
seguridad y unidad en el hogar, infunde una fe inquebrantable en el resto de la
familia. Es el líder que con autoridad ayuda a que cada uno se desarrolle en
plenitud. Es la figura del trabajo. Debe ser el ejemplo a seguir.
La mamá: Es la mujer del hogar que está llamada a
brindar esperanza cristiana a toda la familia. Entrega un rostro amable, brinda
confianza, se da sin medida.
Los hijos: Son fruto del amor que están abiertos a
recibir la fe y la esperanza que les concede sus padres.
Estas tres verdades del hogar, papá, mamá e hijos,
son la primera figura de una Iglesia, en la que Cristo es su cabeza, esta
Iglesia doméstica da los lineamientos, emprende el camino y asegura el mensaje
de la Trinidad en el mundo.
miércoles, 27 de junio de 2012
Jesús la luz del corazón
Dice
el Señor Jesús: “Vengan a mí los que
están cansados y agobiados y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de
mi, que soy manso y humilde de corazón y encontrarán descanso en su vida”
(Mateo 11, 28-29).
¿Qué
nos cansa y agobia en este mundo? Por lo general el tener que aparentar o
aparecer ante una sociedad que necesita deslumbres para aceptarnos, un exceso
de materialismo inútil que nos quita el tiempo, el dinero, la cultura y a veces
los seres queridos, un consumismo que nos hace individuales, egoístas y
egocéntricos. En fin muchas realidades que son exteriores y absolutamente
contrarias a la paz y el amor que nace en el corazón.
El
Señor Jesús nos propone cargar con su yugo y aprender de Él, es decir,
des-contaminarnos del mundo y radicarnos en la verdad que es el amor,
haciéndonos libres, maduros espiritualmente, fuertes interiormente y abiertos a
las relaciones humanas. Allí radica la mansedumbre y la humildad de corazón del
Señor Jesús, que no quiso atesorar cosas
que no le ayudaban, que no buscó lugares y puestos, sólo quiso cumplir con su
misión, que no se aferró a este mundo y a sus propuestas, que supo reconocer lo
que era, tenía y podía lograr.
No
es la mentalidad de un conformista, es la mentalidad de una persona que se
reconoce tal y como es. La humildad, que viene de hummus, tierra, equivale a reconocerse y a dar frutos desde lo que
tiene. Cuando se proyectan los sueños desde realidades, capacidades y alcances
de los otros, y no los propios, el corazón se convierte en arrogante, ambicioso,
envidioso, celoso y se fracasa fácilmente, lo peor es que cuando se ve
fracasado busca que otros fracasen, convirtiéndose en rivales de la familia, de los amigos, de
los colegas.
El
descanso de la vida de los hombres está en Jesús que sabe muy bien decirle al
hombre cómo vivir en la felicidad que busca. Jesús ubica al hombre en su
contexto, le ayuda a descubrir sus dones y capacidades, que se le ha concedido
para el bien de todos, Jesús le permite ser libre y lo aleja de las ataduras de
los sistemas que hacen al hombre un solo objeto o medio para el bienestar de
unos cuantos.
viernes, 22 de junio de 2012
El Corazón Podado
El
rostro, el diálogo y los encuentros nos permiten ver lo que guardamos en el
corazón. Reflejamos lo que ha nacido y hemos podado, pues cada individuo, que
recibe todo del exterior, tiene la obligación de ir podando, quitando lo que no
sirve y hace daño. Y lo puede hacer a la luz de Jesús, quien conoce la esencia
y el fin del hombre.
Quienes
han aceptado la propuesta de humanización en Jesús han transformado su vida y
la de quienes le rodean. Y a ellos les queda muy bien la bienaventuranza de
Jesús:
“Bienaventurados lo limpios de corazón, porque verán a
Dios”
Mateo 5, 8
Sí,
bienaventurados, es decir, felices, gozosos, dichosos. Y cómo no, si tienen
claro el sentido de su vida, han cultivado cosas bellas en su corazón, han
puesto la mirada en los otros saliendo de sí mismos, han querido aportar a la
sociedad un ambiente mejor pero sobre todo contagian y hacen grato el tiempo y
el espacio en el que se encuentran.
Qué
dicha es poder hallar en el camino personas que sólo tienen una sonrisa para
dar, que son optimistas, que guardan la esperanza en lo más profundo de su ser
y la reflejan en el diálogo, que siempre ven los acontecimientos como medios de
aprendizaje y crecimiento humano. Ellas no guardan prejuicios o comentarios
negativos de las demás personas. Las personas limpias de corazón saben y
reconocen los errores de los otros como equivocaciones ignorantes de personas
que gritan una necesidad.
Son
personas que ayudan verdaderamente a construir un mundo más humano a la luz de
Dios. Por eso descubren la mano de Dios en cada acontecimiento, no creen en
coincidencias de la vida sino en Dios-cidencias. Estas personas, limpias de
corazón, se adelantan a la dicha eterna… ver a Dios, pues lo descubren en toda
la creación y en la cotidianidad de la vida.
lunes, 18 de junio de 2012
Convivencia Comunión
El domingo 17 de junio, día del Padre en Ecuador y otros países, se llevó a cabo la Convivencia de Comunión de la Catequesis Doce Apóstoles de la Parroquia San Pedro de Cumbayá. La Convivencia se llevó a cabo en el Colegio Cristo Rey de las Hermanas del Buen Pastor. Participaron 112 niños con sus respectivos padres.
Fue una experiencia muy enriquecedora para todos, niños, padre y catequistas, pues se profundizó en la necesidad que tenemos de vivir el Sacramento de la Comunión con sentido profundo. Bendecimos al Señor y le pedimos que nos fortalezca en nuestra fe.
¿Corazón de Piedra o de Carne?
En
nuestro día a día familiar, laboral o social, nos encontramos con personas que
son dueños de un corazón de piedra, más aún, quizá somos nosotros portadores de
ese corazón endurecido por los problemas, las enfermedades o sencillamente las
contaminaciones heredadas o aprendidas.
Y
nos urge empezar a construir un mundo donde todos tengamos un corazón de carne.
Un mundo donde nos conmovamos por el que sufre, un mundo donde tengamos rostros
agradables para quienes nos rodean, un mundo donde no nos incomodemos porque
nos sabemos cómo tratar a las personas ya que siempre tiene respuestas ásperas,
ofensivas, negativas o desalentadoras.
En
el antiguo testamento nos encontramos con el libro del Profeta Ezequiel, a
quien Dios le dice: “A hijos duros de
rostro y de corazón empedernido te envío.” (2,4), pues Dios no cesa de
enviarnos oportunidades para que dobleguemos nuestro corazón y construyamos el
mundo del amor. Con el corazón de piedra fácilmente causamos mucho daño a los
otros y Dios nos cuestiona: “Porque han
afligido el corazón del justo, cuando yo no lo aflijo” (13, 22). Y el mismo
Dios da la respuesta: “Por tu gran
sabiduría y tu comercio has multiplicado tu fortuna y se ha engreído tu
corazón” (28, 5). Y no debemos entender fortuna sólo lo material o
económica. Se trata de nuestros logros humanos los cuales olvidamos que han
sido fruto de los dones que el mismo Dios nos ha concedido y que se han
complementado con los dones que otros tienen.
Por
eso el Señor no descansará, hoy lo hace a través de la Iglesia que pregona la
verdad, hasta que todos recibamos con agrado su más bello deseo: “Les daré un corazón nuevo y les infundiré
un espíritu nuevo; arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un
corazón de carne.” (36, 26).
miércoles, 13 de junio de 2012
Amar con el Corazón
Pensar que amar es un sentimiento es negarnos
la posibilidad de aprender a amar. Amar es un verbo y como todo verbo hay que
ejercerlo y ejercitarlo, no se puede amar si no decidimos amar. Como decidimos
comer, correr, trabajar, etc.
Pero
cuando decidimos amar estamos decidiendo alejarnos de todo lo que sea muerte,
pues existe la teoría que la palabra amor está compuesta por “a” que significa
sin y “mor” que significa muerte, por ende amar es vivir sin muerte.
Sin
miedo a equivocarnos podemos afirmar que Jesús, quien recibió la vida del Padre
(Juan 5, 26) y nos da vida en abundancia (Juan 10, 10), ama con el corazón. Los
evangelistas nos muestran el corazón humano de Jesús, un corazón que se compadece
por los que sufren; es misericordioso con los desdichados; perdona a los que se
han equivocado; ayuda a los que le buscan, en fin un corazón que ama hasta devolver
la vida a quien la había perdido.
Como bautizados y miembros del Cuerpo de Cristo
estamos llamados a escuchar a Jesús, quien es la cabeza, para amar con el
corazón. No podemos olvidar que Jesús de Nazaret, el Hijo del Padre hecho
hombre, nos hizo comprender que al hombre se le ha confiado el bienestar de los
otros hombres. Y para llevar a feliz término tan grande misión debemos mirar el
Corazón de Jesús y decidirnos a amar con el corazón; rompiendo envidias,
rivalidades, odios, egoísmos, sentimientos que lo único que causan son
maltratos físicos o verbales ocasionando fratricidios dentro de la familia de
sangre o en la familia espiritual.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Convivencia "Movidos por el Espíritu Santo"
Agradecidos con Dios les compartimos estas imágenes de los 49 jóvenes que vivieron y compartieron la convivencia "Movidos por el Espíritu Santo", que se llevó a acabo los días 26-27 de mayo en la casa de Espiritualidad Inmaculada Concepción, en San Rafael-Ecuador. Y dirigida por la Pastoral Juvenil Salvatoriana.
Fue una gran alegría poder ofrecer este espacio a los jóvenes que van a confirmar su fe en la Iglesia. Pedimos al Espíritu Santo que los inunde de su gracia, para que vean en Jesús de Nazaret la única verdad que transporta al Padre Santo.
| Saliendo a la Casa de Retiro |
| Acogida y animación inicial |
| Encuentro con la Palabra de Dios |
| Reconocimiento de la persona de Jesús de Nazaret |
| Alimentando |
| Dinámicas |
| El cordón de la vida |
| Oración de la mañana, contacto con la naturaleza |
| Trabajo en equipo |
| Escribiendo a papá y mamá |
| Eucaristía Familiar |
![]() |
| Oración de invocación de los siete dones del Espíritu Santo |
![]() |
| Participantes de la Convivencia "Movidos Por el Espíritu Santo" |
| Equipo de Trabajo: Pastoral Juvenil Salvatoriana-Ecuador |
domingo, 27 de mayo de 2012
Mujer
Martin Valverde afirma
que “MUJER”, es un titulo en la boca de Jesús. Y no se equivoca. Pues cuando la
nombra la dignifica, le entrega una misión, le despierta al servicio y la
involucra en la construcción del Reino. Nunca la palabra MUJER es utilizada por
Jesús para indicar esclavitud, sumisión, trabajo, objeto o discriminación. “MUJER”
en la vida de Jesús es quien sabe escuchar, acoger, atender, actuar y desde
luego sabe amar.
La MUJER no tiene por qué
buscar un lugar, ya lo tiene desde la creación, es la ayuda adecuada del varón.
Y es ayuda, porque posee lo que el varón no tiene, es su complemento. Lo triste
es que las corrientes machistas o feministas provocan discusiones y grandes
enfrentamientos desde lo que comparten, es decir, la inteligencia, la voluntad,
la capacidad de amar, la capacidad de servir, etc., olvidando que esas
capacidades que son iguales deben ayudarles para comprender y asumir aquellas de
las que cada uno carece.
La MUJER piensa como MUJER y el varón piensa como varón, eso nadie lo puede cambiar y un proyecto impulsado por la MUJER nunca será igual si es impulsado por el varón, pero un proyecto impulsado por los dos enriquece de tal manera que no será nunca igual si lo hicieran solos. Eh ahí la gran importancia de constituir una familia en la unidad de una MUJER y un varón. La ayuda es complementaria y no de sumisión.
miércoles, 23 de mayo de 2012
El Espíritu Santo Despierta
Fijemos
nuestra atención en la iglesia primitiva que ora y esperar al Espíritu Santo;
en esta Iglesia que después de Pentecostés vivirá la comunión dada por el Espíritu
en la unidad fraterna; en la iglesia sufriente, perseguida y crucificada; en la
iglesia cimentada sobre Pedro y el colegio de los apóstoles. Contemplemos esta
Iglesia constituida esencialmente por testigos y misioneros que anuncian la
buena nueva de Jesús. En el corazón de esta Iglesia vivimos nuestra consagración
y en ella también nosotros somos testigos, misioneros, apóstoles y profetas
participando de su misión profética.
Esta
fiesta de Pentecostés de 2012 es un cumpleaños que nos sitúan en la experiencia
y exigencia de los apóstoles al recibir el Espíritu Santo, de ese cambio
radical y total en la vida de todos ellos. Pues de personas miedosas y recaídas,
se volvieron hombres y mujeres capaces de dar testimonio de su fe, aun a costa
de su propia vida. Celebrar Pentecostés es reconocer que toda nuestra vida
estar relacionadas directa y personalmente con el Señor, que es Él quien hace en
nosotros su obra, que es Él quien nos da los medios para vivir nuestra fe; que
es Él quien nos capacitada para la misión y que nos da su gracia para dar
testimonio y para anunciarlo a todos, hasta los confines del mundo.
Una
fiesta como esta es la oportunidad para que cada uno de nosotros clame y se
disponga para que el Señor nuevamente nos envíe su Espíritu Santo y dejarnos
transformada por Él, dándonos la valentía y la sabiduría de los primeros
discípulos.
Es
la oportunidad de invocar al espíritu Santo con aquel himno que la iglesia ha
conservado de Rabano Mauro, quien fue Obispo de Maguncia, donde pedimos al Espíritu
Santo que visite el entendimiento de sus fieles. Que inunde con su gracia los
corazones que él mismo ha creado.
Eusebio Betancour SDS
Religioso Sacerdote Salvatoriano
Del retiro del mes de mayo
La Mujer es discípula de Jesús
María de Nazaret, la
joven virgen que acoge en su seno al Señor Jesús, junto con José reciben la
misión de educarlo y formarlo. Ellos
deben transmitir a su hijo la fe de sus padres que ahora es de ellos, mostrarle
que Dios ha sido fiel con su pueblo y que por ello deben cumplir con la ley
religiosa: le circuncidan, le educan para guardar el sábado, en el momento
indicado le hacen participar en la sinagoga, le enseñan los ritos de
purificación y de agradecimiento, como también van en familia a las fiestas
nacionales en el templo de Jerusalén. Así descubrimos cómo María cumple su
papel de madre educadora, sin llegar a comprenderlo todo (Lucas 2, 19.50), pero
con la confianza puesta en Dios que le ha encomendado tal misión.
Ya cuando ha llegado la
hora de Jesús, María, madre del Señor, se convierte en la discípula que está
atenta a la voz del Salvador, ella asume su lugar de redimida, de oyente, de
discípula. Porque sólo como discípula de su Hijo y Salvador Jesús logra
esclarecer todo lo que no comprendía, logra asumir con claridad su misión en
medio de la comunidad.
Como María, también hubo muchas
mujeres que estuvieron junto a Jesús, aprendiendo de Él, recibiendo la dignidad
perdida por causa del machismo de aquel entonces. Jesús las acoge, las educa,
las libera, las sana, las anima y valora su aporte en la construcción del Reino
de Dios, pues todos los seres humanos aportan para que el Reino de Dios se
establezca.
Aquellas palabras de
Jesús dirigidas a una mujer en el Evangelio de Marcos son perpetuadas y
entregadas a las mujeres de todos los tiempos cada día: “Les aseguro: donde quiera que se proclame el Evangelio, en el mundo
entero, se hablará también de lo que ella ha hecho para memoria suya” (Mc.
14, 9). Pues fue una mujer que amó infinitamente a Jesús, confió plenamente en
su presencia, creyó en su palabra sanadora y liberadora, aceptó al Señor Jesús
como único camino de realización; pero lo grandioso no fue sólo que sentía todo
esto, sino que se lo manifestó con una acción profundamente significante:
derramó un perfume costosísimo sobre los pies del Señor Jesús.
Por ello, MUJER, sé discípula del Señor Jesús, ven a sus pies y escucha su voz, luego sal al mundo para que todos conozcan lo que tú has vivido. Tu fe y tu fidelidad pueden transformar tu familia, tu trabajo y tu grupo social.
sábado, 19 de mayo de 2012
La Mujer también nos deja ver a Dios
Siempre hemos tenido en nuestra mente que Dios es el Padre, más aún el
mismo Jesús le llamaba “Abbá, Padre” (Marcos 14, 36) y nos enseñó a orar
diciendo “Padre Nuestro” (Mateo 6, 9). Y unido a esta idea de Padre está el
hecho de que Jesús se encarnó varón; de esta manera al pensar en Dios lo
relacionamos fácilmente con la personalidad masculina que con la femenina.
Por esta razón podríamos preguntarnos, ¿Dios es él o ella? Y al
respondernos tendríamos que decir que Dios es él y es ella, también ninguno de
los dos; pues nuestro lenguaje encasilla de tal manera que desvirtúa lo que es
“él o ella” como desvirtúa lo que es “padre y madre”. El lenguaje no puede
absolutizar lo que es Dios, ya que el lenguaje es limitado, pero sí debemos
complementar lo que entendemos como “él o ella” o como “padre o madre” para
cuando hablamos de Dios.
Tengamos presente que al crear Dios la humanidad la creó a su “imagen y semejanza” (Génesis 1, 26-27), varón
y mujer fueron partícipes de lo que Dios es, todos tenemos algo de Dios, lo que
nosotros tenemos por separado en Dios está unido. Por ello también la mujer
tiene algo que decirnos de Dios, pues Dios le ha compartido algo de lo suyo que
no lo compartió con el varón. Eh ahí que las buenas relaciones de varones y
mujeres hacen posible la plenitud de Dios en medio del resto de la creación.
Muchas de las cualidades que manifiesta la mujer, y que poco vemos en el
varón, han sido perpetuadas en las sagradas
escrituras como propias de Dios, entre algunas podemos rescatar: la
ternura[1],
la sensibilidad ante el que sufre[2];
el vínculo con los hijos[3];
el dar todo por su creatura[4];
el reprender para educar[5]
y el proteger con todo a sus seres querido reuniéndolos como la gallina bajo
sus alas[6].
lunes, 7 de mayo de 2012
La Mujer en el Proyecto de Dios
Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza. (…) Y creó Dios al hombre a
su imagen. A imagen de Dios lo creó. Varón y mujer los creó”. (Génesis 1, 26-27). Así descubrimos que la dignidad
de la mujer, como la del varón, es propia de su naturaleza, por ser creación de
Dios a su imagen y semejanza. “La humanidad es descrita aquí como
enunciada, desde su primer origen, en la relación de lo masculino con lo
femenino.”[1]
No existe diferencia de dignidad sino una relación de complementariedad. Dios
nos ha creado y nos ha dejado participar de su imagen y semejanza tanto a varones como a mujeres. Tal
complementariedad la podemos comprender claramente, cuando el libro del Génesis
nos afirma que Dios creó a la mujer como respuesta al sentimiento de soledad
del varón: “El hombre no se encontró con
ninguna ayuda adecuada” (Génesis 2,20). Así Dios responde generosamente a la soledad
del varón con la presencia de la mujer, pues “Es necesario que entre en relación con otro
ser que se halle a su nivel. Solamente la mujer, creada de su misma «carne» y
envuelta por su mismo misterio, ofrece a la vida del varón un porvenir”[2].
Tal regalo de igualdad entregado al pueblo de Israel,
para toda la humanidad, es ratificado por Jesucristo y proclamado por San
Pablo, cuando afirma que “Todos los
bautizados en Cristo han sido revestidos de Cristo: ya no hay (…) ni hombre ni
mujer” (Génesis 3, 27-28). Enseñándonos
así que quien ha sido bautizado en la Verdad de Dios debe superar cualquier
rivalidad, enemistad o violencia de sexo, pues todos somos iguales.
Los cristianos estamos llamados a buscar cada
día vivir en condiciones de igualdad, en la diferencia de los roles sexuales,
sin buscar activismos feministas o machistas, sin encasillar a la mujer a la
maternidad como único fin de realización femenina o llegar al otro extremo de
imponerle un rol social que quizá ella no desea desempeñar. La verdadera
complementariedad se da cuando las personas se sienten libres y respaldad por
los suyos en los actos que hace a la luz de la única Verdad: Jesús.
jueves, 3 de mayo de 2012
¿Qué tengo que hacer para ganar la vida eterna? (Marcos 10, 17)
Quizá no nos hemos
hecho esta pregunta, porque posiblemente estamos seguros que tenemos la vida
eterna, o sencillamente no nos hemos preguntado por ella porque estamos muy
acomodados aquí en esta tierra. Pero resulta necesario que nos sintamos
interesados por la vida eterna, por el solo hecho que será eterna, será nuestro
siempre.
Para la vida eterna no
basta ser solamente cumplidor de la ley o de los mandamientos; en nuestra vida
cristiana, no sólo es necesario el cumplimiento de las misas dominicales, la
celebración de los sacramentos o participar en encuentro litúrgicos piadosos,
pues eso hacía el joven rico del evangelio
y parece que no le era suficiente, todavía le quedaba la duda de poder alcanzar
la vida eterna (Cfr. Marcos 10, 19-20).
Por
ello “Jesús, fijando su mirada en él, lo
amó y le dijo: ‘una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los
pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme’. Pero él, abatido
por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.” (Marcos
10, 21-22).
El conflicto de este
personaje bíblico no son “los muchos
bienes que tenía”, pues no es negativo o perjudicial tener mucho bienes, el
conflicto radica en su apego a esos bienes. Sus bienes, ya no eran para él un
medio para vivir mejor, ya se habían convertido en su fin último, había puesto
la esperanza de su felicidad y su realización en ser poseedor de esos bienes,
pensaba que si se los quitaban su vida terminaría.
No debemos aferrarnos a
lo pasajero, a lo que pronto termina. Todo eso está allí para que tengamos bienestar
en este mundo. Pero Dios lo creo para todos y nos pertenece a todos, por ello
si alguno alcanza más debe compartir con aquel que no ha logrado mucho. Compartir
nos permite tener presente que todo cuanto tenemos no es el tesoro para de
nuestra vida.
Tengamos siempre
presente que “donde esté el tesoro, allí
estará también el corazón” (Mateo 6, 21). Si
nuestro tesoro son las comodidades de este mundo y lo pasajero que el mundo
ofrece, estamos destinados a la desdicha eterna y no a la vida eterna, es
necesario aceptar “la tijera” que Jesús nos ofrece para cortar con todo lo que
nos ata a este mundo.
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