P. Francisco Jordán, SDS
“Sea su finalidad: anunciar el evangelio en
todas partes y por todos los medios que la caridad de Cristo le inspire”.
El
P. Francisco, fundador de los Salvatorianos, consideraba que todo bautizado
tenía como misión anunciar el evangelio y más aún sembrar la semilla de Reino
de Dios en todo tiempo, en todo lugar y en todo hombre. Por ello soñó en fundar
una comunidad en la que participaran todos: laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas,
solteros y casados, profesionales y artesanos, varones y mujeres, en fin todos,
cada uno desde su realidad, en un mismo espíritu. Pero la Iglesia no le permitió llevar a feliz
término ese sueño; un supervisor del vaticano llegó a afirmar que tal sueño “era un arca de Noé”. Pero nada le
desanimó y acogiendo las recomendaciones de la Santa Madre Iglesia fundo dos
comunidades religiosas de varones y de mujeres. Muchos años después surgió la
comunidad laical. Las tres ramas en el espíritu del Divino Salvador.
El
Padre Jordán escribió en su diario espiritual: “Sé un auténtico apóstol de Jesucristo y no descanses hasta que hayas
llevado la palabra del Señor a todos los extremos de la tierra. ¡Sé un
verdadero pregonero del Altísimo!
Este
santo fundador nos debe interpelar a preguntarnos ¿qué acciones hago yo para
cumplir con mi deber de evangelizar como bautizado? Todos debemos ser
evangelizadores; claro está que antes debemos ser discípulos del Señor y se es
discípulo desde dos dimensiones, desde la oración y la vida sacramental y
desde el aprendizaje de la vida
cristiana. Por ello antes de hacernos la anterior pregunta debemos preguntarnos
¿Conozco yo al Señor Jesús, puedo ser su enviado para evangelizar porque ya he
sido un buen discípulo? Muchas veces queremos enseñar o hablar de Jesús pero en
verdad somos pobres espiritualmente.