Ya eres uno más

SEAS BIENVENID@

Los Salvatorianos en el Ecuador te damos un grato saludo y te invitamos para que no sea tú primera visita, sino que ésta te anime a regresar.

Nos gusta mucho compartir contigo nuestro caminar y nuestra fe, nos gustaría contar con tus comentarios y con tus palabras de aliento.

Que la fe en nuestro Dios Trinidad nos una cada día más, que juntos podamos entregar la buena nueva a todos y de todas las formas que el amor de Cristo inspire a los que aún no lo conocen. Bienvenid@

DESEO SALVATORIANO

Tomando las palabras de Juan les decimos:
"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.".

1 Juan 1, 1-3

jueves, 24 de noviembre de 2011

Vocación a la Vida Religiosa o/y Sacerdotal

“Subió Jesús a una montaña y llamó a los que él quiso, los cuales se reunieron con él. Así instituyo a los doce, para que estuvieran con él y enviarlos a predicar” Marcos 313-14

El deseo de consagrar la vida entera a la contemplación y al trabajo del reino sólo puede nacer desde el llamado, Dios llama a varones y mujeres para tal entrega. El llamado de Dios requiere de una respuesta, generosa, entera, fiel, comprometida, sincera y de convicción. Por ello es deber del que ha sido llamado, trabajar cada día por trasformar aquellas cosas que no le permiten tal respuesta.

Ser uno o una de los que “él quiere” no equivale a ser un extraño ante los demás, un ser diferente o sin defectos. Equivale a ser, un ser humano con el deseo de enamorarse plenamente de Jesús de Nazaret, de tal manera que busque conocerle y desear todo cuanto Él propone. Es así que la vida consagrada no es mayor a las otras vocaciones que Dios nos puede invitar a vivir.

La vida consagrada no es y no puede ser un refugio de debilidades humanas, como tampoco es el lugar del acomodo o del descanso. La vida consagrada es la entrega por la construcción del reino de Dios propuesto por Jesús. La vida consagrada es la vocación para mostrarle al mundo que Dios ama y ama con toda fuerza. Dios ama cuando el pan y el vino es cuerpo y sangre de Cristo, cuando el sufriente encuentra paz, cuando los pobres consiguen sosiego, cuando los enfermos encuentran compañía, cuando los analfabetas aprenden a leer y escribir, cuando los indígenas y los negros son valorados como personas, cuando los presos sienten la presencia divina, cuando los varones y las mujeres mueren por causas justas, cuando las prostitutas y los homosexuales son aceptados como hijos de Dios y no rechazados por el pecado, Dios ama cuando un religioso o religiosa o sacerdote se entrega por entero al llamado que Él le ha hecho, poniendo todo sus dones al servicio de la comunidad. 

viernes, 18 de noviembre de 2011

DOMINGO 20 DE NOVIEMBRE

Mateo  25: 31 - 46

31«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria.32Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.33Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.34Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;36estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme."37Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?38¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos?39¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?"40Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."41Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;43era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis."44Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"45Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."46E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.»

Los primeros versículos del Evangelio nos presentan la venida final de JESÚS, el Hijo del hombre,   y  JESUS aquí es el REY, que viene del cielo acompañado de los ángeles, envuelto en la gloria divina y se sienta en el trono, delante del cual se reúnen "todos los pueblos", es decir que nadie queda excluido: tanto los israelitas como los paganos: las naciones que no son cristianas dentro de un contexto misionero. El juicio, al ser universal, recoge a las gentes y también a la comunidad, no hay dos juicio ni tampoco un juicio especial para los no cristianos.

El juicio del Rey sobre cada uno de nosotros y sobre la comunidad equivale, en igualdad de condiciones, a nuestro propio juicio sobre "los pequeños", los pobres y desvalidos.  Nosotros juzgamos a Jesús al acogerlo o rechazarlo en los pobres; su acción como juez sólo comprueba nuestra actitud y nuestra elección a lo largo de la vida. Al final, somos juzgados con base en nuestra acción con el otro.  Cada uno de los otros será siempre " EL OTRO"  (JESÚS): Lo que hiciste a uno de estos, a mí me lo hiciste…Este hecho tiene como cimiento el AMOR.  No hay otra distinción entre nosotros, entre las personas, más que el amor.  Y ese juicio le corresponde al PADRE  EN SU HIJO, MISERICORDIOSO Y COMPASIVO, no a nosotros. 

Este JUEZ dicta sentencia desde el principio sin buscar, como los jueces de este mundo, la verdad a partir de preguntas, interrogatorios y testigos que con mucha frecuencia, para salvar su pellejo, falsean los hechos. Por el contrario nuestro JUEZ,  JESÚS combina maravillosamente la justicia con la misericordia y en el diálogo entre las partes, el Señor no revisa el juicio, más bien confirma la sentencia dictada antes.

JESUCRISTO  REY: Me atrevería a invitar a dirigir nuestra mirada de fe y admiración, no hacia un JESUCRISTO majestuoso y con corona de oro, sino hacia aquel Rey que ostenta su majestad desde un madero, de una cruz, desde donde nos invita a participar del Reino preparado para los justos con la definitiva victoria sobre el pecado y sobre la muerte, resucitando para dar pleno sentido a la promesa del Padre: la comunión definitiva con El en su Hijo Jesús. Definitivamente el tiempo de las definiciones y de las advertencias ya pasó y nos debe quedar claro que al atardecer de nuestro peregrinar por este mundo, seremos juzgados sobre el amor como lo afirma san Juan de la Cruz.   No olvidemos las palabras del rey: “Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer. . . etc.   TODAVÍA TENEMOS TIEMPO PARA ACTUAR.  Ojalá nos diga mucho aquella conmovedora oración:

CRISTO, no tiene manos, tiene solo nuestras manos para construir un mundo nuevo donde habite la justicia.
CRISTO, no tiene pies, tiene solo nuestros pies para poner en marcha a los oprimidos por el camino de la libertad.
CRISTO, no tiene labios, tiene solo nuestros labios para proclamar a los pobres la Buena Nueva de la libertad. Hagamos desde acá nuestro propio juicio para llegar gozosos a la casa del Padre.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Vocación al Matrimonio

Jesús respondió: “¿No han leído que el Creador al principio los hizo varón y mujer y dijo: el varón dejará a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, y serán los dos una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”. Mateo 194-6

“Que ninguna familia comience en cualquier de repente”: esta exhortación tan sencilla, que la encontramos en una canción a la familia, nos dice mucho. Algunos se preguntan por qué hoy existen tantos divorcios, y la respuesta está en esa frase, porque las familias comienzan en cualquier de repente, la juventud no se da tiempo de conocerse; aquella realidad de enamorados o de noviazgo ha ido pasando a un segundo plano.

El matrimonio necesita iniciar con el conocimiento de la otra persona. Ya que el llamado a la vida matrimonial es el llamado a la unidad con una sola persona, es el llamado a compartir lo positivo y lo negativo de la existencia, es un llamado a lograr hacer de la existencia una vida.

La vocación del matrimonio inicia descubriendo que la otra persona es la indicada, que ella y no otra es “el regalo” que Dios me quiere dar. “Regalo” que acojo con el sacramento del matrimonio y con él mismo me comprometo a valorar, respetar, cuidar, admirar y sobre todo amar el regalo de Dios. El amor es el fundamento que hace posible la unidad de dos personas para toda la vida.

Los individuos que ante el testigo de la Iglesia, el presbítero, han aceptado “el regalo” de Dios deben estar dispuestos, como pareja, a recibir el fruto del amor, los hijos. Pero ellos no pueden remplazar ni aislar la relación de pareja; cuando una pareja camina en el amor, se refleja en la vida de sus hijos. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

DOMINGO 13 DE NOVIEMBRE

Mateo  25: 14 - 30

14«Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda:15a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.16Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.17Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.18En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.19Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.20Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado."21Su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."22Llegándose también el de los dos talentos dijo: "Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado."23Su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor."24Llegándose también el que había recibido un talento dijo: "Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.25Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo."26Mas su señor le respondió: "Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí;27debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses.28Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos.29Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.30Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."

Jesús nos exhorta en el Evangelio a estar preparados para el momento de nuestro encuentro con Él en la eternidad, poniendo a producir con diligencia y responsabilidad en esta vida las capacidades o talentos que hemos recibido. El talento era una unidad monetaria de uso común en el imperio romano. A partir de esta primera significación, y precisamente con base en la parábola del Evangelio de hoy, pasó a convertirse en sinónimo de las capacidades de cada ser humano. Por eso en las organizaciones se suele hablar del “talento humano”, consistente en las capacidades de las personas que las componen.

Cada ser humano ha recibido de Dios unos talentos específicos. Unos han recibido más que otros, cada quien con sus propias cualidades y posibilidades. ¿Qué estoy haciendo con mis talentos, con mis capacidades? ¿Las estoy haciendo rendir constructivamente? ¿O las estoy desperdiciando como el perezoso de la parábola que enterró su talento, sin realizar el esfuerzo que implica poner a producir lo recibido?

Queda resonando la reflexión final de Jesús: “al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Su significado corresponde a la situación en que estemos cuando tengamos que rendirle cuentas al Señor al encontrarnos con Él en la eternidad. Si tenemos y podemos presentar como producto las buenas obras resultantes de un trabajo honesto y constructivo, Dios nos dará más de lo que tenemos, nos dará  una vida eternamente feliz. Pero a quien se presente con las manos vacías, hasta lo que había recibido le será quitado. En últimas, de lo que se trata es de hacer producir lo que el Señor nos ha dado, a partir de los dones recibidos de Él.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Vocación a la Vida de soltero(a)

“Al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía que le dejara ir con él. Pero no se lo permitió sino que le dijo: vete a tu casa, con los tuyos y cuéntales todo lo que el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido compasión de ti” Marcos 518-19

El evangelio no nos habla claramente de la vida de soltero, pero podríamos pensar que el personaje de este pasaje bíblico era un hombre soltero. Él, al recibir la misericordia del Señor quiere seguirle, quiere unirse a los doce apóstoles, quiere consagrarse a la presencia de Jesús. Pero Jesús es muy radical al negarle tal posibilidad, pues no todos están llamados a esa vocación, ni a la del matrimonio.

La vocación a la soltería es un llamado a vivir en medio de la sociedad de tal manera que todos descubran la dignidad del ser humano, hijos de Dios. El soltero(a) tiene el deber de mostrarle al mundo que Dios ha hecho cosas grandes en él o ella; no tiene toda la responsabilidad que se le entrega al consagrado religioso o sacerdote. Como tampoco está llamado a procrear, a tener hijos desordenadamente, pues el soltero no es un padre o una madre, la realidad paternal o maternal pertenece a los llamados al matrimonio, buscar un hijo por solo sentirse padre o madre puede ser un acto de egoísmo y de poco sentido cristiano.

La soltería es la vocación del orden, de la entrega, de la familiaridad, de los valores, de la amistad. Hay que tener mucho cuidado en pensar que tal estado de vida nos dejan las puertas abiertas para hacer y deshacer, con nosotros, con nuestro cuerpo, con nuestros dones, o con los demás. 

La vida del soltero, como la del consagrado o la del casado, debe estar al servicio de toda la comunidad, pues es un deber que se nos da en el bautismo. Es en cada vocación que debemos poner nuestros dones para una mejor y más grata convivencia.     

viernes, 4 de noviembre de 2011

DOMINGO 06 DE NOVIEMBRE

Mateo  25: 1 - 13

1«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio.2Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes.3Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; 4las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas.5Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. 6Mas a media noche se oyó un grito: "¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!"7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.8Y las necias dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan."9Pero las prudentes replicaron: "No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis."10Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta.11Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!"12Pero él respondió: "En verdad os digo que no os conozco."13Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.
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Apreciados hermanos las lecturas de este domingo nos dejan dos palabras claras SABIDURÍA Y PRUDENCIA. Estas dos palabras son fundamentales para comprender el mensaje que el Señor nos quiere entregar en este domingo, día en el que como familia cristianan, hermanos por el nacimiento bautismal, nos reunimos y dejamos que se visualice más concretamente el Cuerpo de Cristo.

Bien, meditar este evangelio es entrar en la reflexión de la vida y de la  muerte, ya en esta semana la Iglesia nos ofrecía dos liturgia en la que recordábamos a los satos(los que gozan de la vida eterna), el 1ero de noviembre, y a los muertos (quienes nos precedieron en dejar esta materialidad), el 2dos de noviembre. Por tanto cuando vemos esta parábola de Jesús en el evangelio de Mateo se nos despierta la preocupación de saber cuan sabio somos, cuanto nos hemos acercado a Dios para alcanzar la sabiduría que sólo él nos puede dar.

La sabiduría de Dios es la primera herramienta que tenemos para ser prudentes, no fue por sola prevención que las mujeres llevaron más aceite, sino porque Dios despertó en ellas, por medio de su sabiduría, la prudencia. El sabio siempre es prudente.

Ahora bien, cómo podemos comprender el aceite y la luz que nos habla el evangelio: Pues la luz es aquella que se nos encendió en nuestro bautismo, la que recibieron nuestros padres y padrinos, y la que ellos se comprometieron a cuidar y proteger de todo mal que pudiese haber en el mundo. El aceite es el que diariamente vamos poniendo para que esa luz no termine, no se agote, sea eterna. Ese aceite es la oración, la eucaristía, la confesión, las obras de caridad, la solidaridad, la alegría que vamos cultivando con las relaciones humanas, en sí la recta vivencia religiosa y civil.

Querido hermano es bueno que revisemos nuestro vivir, revisemos si nuestra luz, encendida en el bautismo y renovada en la confirmación, aún alumbra con intensidad y con generosidad. Si no fuera así no te desanimes nunca es tarde para Dios, él le da su presencia a todos “al que llegó en la mañana o el que ha llegado al atardecer”, todos estamos llamados a recibir su gracia.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La Vocación

Existe la idea que la vocación se ve orientada hacia la ocupación laboral, pero si la vocación es un llamado, y un llamado de Dios a un estilo de vida, no sería más acertado ver la vocación como aquella verdad que encierra toda la vida.

Es de esta manera que se puede decir con toda seguridad que existen tres vocaciones, que el Señor invita al ser humano vivir: vocación  a la vida matrimonial, vocación a la vida  religiosa o sacerdotal y vocación a la vida de soltero(a). En cualquiera de estas vocaciones ejecutamos los dones y capacidades que Dios nos ha concedido a cada uno, para servicio de toda la comunidad. Esos dones son lo que llamamos “los carismas”.

Hay que permitirle al Espíritu Santo que nos hable en lo más profundo de nuestro ser, para descubrir que vocación estoy llamado a vivir. Y tener el oído bien agudo para escuchar lo que repetidas veces el Señor nos dice: “No tengas miedo”. No hay que temer al sentir el llamado a la vida matrimonial, el llamado a la vida religiosa o sacerdotal, ni mucho menos temer al sentir el llamado de la soltería. Pero hay que ser muy respetuoso en la respuesta que nuestros semejantes dan a su llamado, Dios no se equivoca.

Si tienes clara tu vocación y quizá ya la estás viviendo, no dejes de encontrarte con quien te la regaló. En las dificultades sólo Él nos puede guiar y sostener. El matrimonio como la vida religiosa o la soltería tiene sus pequeñas piedras que hay que saber superar, y Jesús te ayudará. 

viernes, 28 de octubre de 2011

DOMINGO 30 DE OCTUBRE

Mateo  23: 1 - 12

1Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos2y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos.3Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen.4Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas.5Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto;6quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,7que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí".8«Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos.9Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo.10Ni tampoco os dejéis llamar "Directores", porque uno solo es vuestro Director: el Cristo.11El mayor entre vosotros será vuestro servidor.12Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.


Apreciados hermanos (as) éste domingo la liturgia nos invita a reflexionar en torno a la coherencia que debe haber entre lo que se dice y se hace; ha de ser el ideal de todo buen cristiano y lejos de éste actuar, están los fariseos y escribas que son hipócritas, dicen una cosa y hacen otra, por eso Jesús se dirige a sus discípulos: “hagan pues todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra”. 

Viven de apariencias para que los vean,  les gusta ocupar los primeros puestos. Jesús también recomienda no llamar  padre, ni maestro, ni guía a nadie. Al hacer una exégesis, no es que no se les  pueda llamar así, sino que es la actitud de superioridad la que se condena. La familia era netamente Patriarcal, supremamente autoritario el padre, dueño de su esposa y de sus hijos, una formación muy vertical que atentaba contra la libertad de las personas que es lo que Jesús propiamente viene a darnos.  Muchos Protestantes aprovechan éste texto para condenar al Catolicismo por llamar a sus sacerdotes “Padre”. De acuerdo con esa lógica, cuando Jesús dijo, “No llamen Padre a nadie en la tierra," el se refería también a nuestros papás , ¿verdad? ¿Jesús nunca llamaría a San José por el título de padre? Tal vez cuando Jesús en su juventud, tenía una pregunta sobre carpintería, el decía: “¡Oye tú, que estás casado con Mamá!” ¡Eso no es así!

Para entender lo que Jesús quiere decir en esta escritura, necesitamos leer todo el pasaje: Este verso aislado es en realidad parte de una enseñanza sobre la igualdad. El nos dice que no debemos considerar a nadie como superior a nosotros; nadie, sino Dios es superior a nosotros. Si nos vamos a los maestros entonces no podríamos llamar a nuestros profesores “maestros” ni mucho menos institucionalizar un día como el día del maestro.

Al final del texto Jesús dice que si NOSOTROS queremos ser grandes, tenemos que ser servidores de los demás, porque no debemos considerarnos superiores a los demás. El Señor Jesús quiere que seamos humildes y sencillos, que no busquemos los primeros puestos y esto no se refiere solo a los Sacerdotes, sino a todo el que profesa ser Cristiano. No importan los estudios que alguien tenga, no importa que tan rica, famosa o popular sea una persona, Dios nos ama a todos por igual. Todos le importamos a Dios por igual. Para ver nuestro valor, tenemos que aprender a vernos a través de los ojos de Dios.

Preguntas para la Reflexión Personal:
¿He visto un buen testimonio y coherencia en los Sacerdotes de mi parroquia, colegio etc?
¿Soy consciente de que un verdadero testimonio lo debe dar toda persona bautizada?
¿Cómo está mi capacidad de servicio a los demás, lo hago con amor y sencillez?

viernes, 21 de octubre de 2011

DOMINGO 23 DE OCTUBRE

Mateo  22: 34 - 40

34Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo,35y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba:36«Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?»37El le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.38Este es el mayor y el primer mandamiento.39El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.40De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.»


Las lecturas de este XXX domingo nos invita a pensar en la misericordia de Dios para con nosotros que debe manifestarse en nuestra misericordia con los demás; es decir que no hay una fe verdadera y mucho menos una relación sincera con Dios, si antes no pasa por el otro, el que comparte la vida conmigo, el que me interpela y a quien debo aceptar a pesar de las diferencias.

Los seres humanos siempre buscamos justificación a nuestra dureza para vivir el Amor, y tratamos de racionalizar nuestras incoherencias, como lo hace el maestro de la ley, pero Jesús lo invita, como también a nosotros, a asumir el reto del verdadero amor, no como lo entendemos, un amor limitado y egoísta, exclusivista y parcial, de apariencias e interesado, sino un Amor que parte de la aceptación y perdón de uno mismo; yo soy quien tengo que descubrirme amado por Dios, de tal manera que me sienta libre, sano y dispuesto a vivir feliz con lo que soy con lo que vivo, perdonando mi historia, sanando mis heridas y descubriendo el potencial de vida y amor que Dios ha depositado en mí  para trasmitirlo.

Luego de haberme descubierto como hijo amado de Dios, voy a abrir mi corazón al  otro a aceptarlo, perdonarlo y acompañarlo en el  camino de salvación, el amor al otro es más que una teoría bonita y romántica de donde surgen las más diversas canciones, es la experiencia profunda de quien se pone al lado del otro para vendar sus heridas, montarlo en su cabalgadura y acompañarlo en su dolor, la valentía del que venciendo las propuestas individualistas del mundo, se pone al lado del otro como “prójimo” y no le da miedo la violencia, la traición o el qué dirán; aunque esto no es posible si antes no te has descubierto amado, o por lo menos, necesitado del amor de Dios.

La propuesta de Jesús al decir que debemos “amar a Dios sobre todas las cosas” no es una propuesta etérea, ni mucho menos espiritualista, de aquellos que buscamos a un Dios en las nubes y que proponemos normas difíciles de cumplir para acercarnos a Él; por el contrario Jesús nos invita a vivir en este mundo, con nuestras luchas y contradicciones, en este mundo de diferencias e injusticias,  el verdadero amor de Dios, que nos acepta como somos, pero invitándonos a vivir la perfección del amor divino.

Así que hermanos el mandamiento principal, que nos sabemos de memoria, es una propuesta de transformación personal, comunitaria y trascendente, a la que respondemos libremente, pero abriendo el corazón  al don gratuito de Dios manifestado en su Hijo.

viernes, 14 de octubre de 2011

DOMINGO 16 DE OCTUBRE

Mateo  22: 15 - 21

15
Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra.
16
Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas.
17
Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?»
18
Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis?
19
Mostradme la moneda del tributo.» Ellos le presentaron un denario.
20
Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?»
21
Dícenle: «Del César.» Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.»



“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”

Esta frase de Jesús indica la existencia de dos planos: el de la sujeción a la ley civil y el de la obediencia a la autoridad de Dios desde la fe religiosa. No en términos de dos planos necesariamente opuestos, pero sí en cuanto son distintos y no deben confundirse, como ha ocurrido y sigue sucediendo en los fundamentalismos tanto políticos como religiosos, cuando no se respetan las competencias correspondientes. Pero esto no quiere decir que la religión no tenga nada que ver con la política. Sí tiene que ver, y mucho, por cuanto reconocer a Dios como el único Señor implica llevar a la práctica la justicia social que la misma fe exige. Los cristianos y en general los creyentes en Dios que se han negado y se siguen negando a la divinización de los poderes terrenos y a todas sus formas de tiranía, al hacerlo tomaron y toman posiciones políticas en el sentido de la coherencia entre creer en Dios y practicar la justicia que esta fe implica, desde el reconocimiento de todos los seres humanos como hijos suyos, con su dignidad y sus derechos.


Contra las pretensiones totalitarias de cualquier soberanía terrena, Jesús proclamó el Reino de Dios. No como un imperio que suplante a las autoridades terrenas, pues como Él lo dijo también, su Reino no es de este mundo, y como Él mismo lo mostró en la práctica, nunca cedió a la tentación del mesianismo político haciéndose o dejándose proclamar rey. Pero sí como el reconocimiento eficaz de la soberanía absoluta de Dios frente a toda pretensión de tiranía por parte de los poderes terrenales.

jueves, 13 de octubre de 2011

El Purgatorio

A diferencia del cielo y del infierno el purgatorio es un estado transitorio. Es posible salir de allí. La idea del purgatorio no es netamente evangélica, es una reflexión que hace la Iglesia en la que desea trasmitir un mensaje misericordioso de la Trinidad. Y al estar la Iglesia sostenida por la presencia del Espíritu Santo, puede declarar como dogma de fe el estado del purgatorio.
Al ser la libertad del hombre la que define su “después de la muerte”, y al estar tan coartada la libertad por los grupos sociales, por la colectividad, el amor de Dios no descansa en la búsqueda de la salvación de toda la humanidad, he allí dónde el Espíritu Santo iluminó a la Iglesia a proponer un estado transitorio de purificación. El purgatorio cumple la misión de purificar a aquellos que buscando cada día la verdadera relación con la Trinidad de todas maneras habían caído en el pecado. Para así pasar al único lugar que pueden pasar los que se encuentran en el purgatorio, el cielo.
Para que se conceda la purificación de nuestros muertos se hace fundamental la oración, la eucaristía y la caridad con los hermanos, de nosotros que seguimos en la búsqueda. La comunión de la Iglesia peregrinante (nosotros) con la Iglesia purgante es de ayuda espiritual, pues nuestro deber es ofrecer eucaristías y solidaridad fraterna para que ellos puedan entrar un día al gozo celestial. 

sábado, 8 de octubre de 2011

DOMINGO 09 DE OCTUBRE

Mateo  22: 1 - 14

1Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo:2«El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.3Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.4Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: "Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda."5Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio;6y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron.7Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.8Entonces dice a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos.9Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda."10Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.11«Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda,12le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" El se quedó callado.13Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes."14Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»

En Mt.22.1-14 encontramos la narración de los  que rechazaron la invitación que hizo un rey a la boda de su hijo.  Los convidados no solo no hicieron caso a los enviados sino que  los trataron mal y hasta los mataron. Se van cada uno a “sus cosas” y el rey manda llamar a “todos” los que se encuentren en los caminos, buenos y malos y se llenó la sala del banquete. Pero  fue expulsado uno que no tenía “vestido adecuado”.
El Reino de Dios es comparado con un Banquete, con una fiesta, no un funeral, a la que están invitados en primer lugar aquellos “primeros elegidos”. Pero estos no quisieron aceptar la invitación. Es figura de aquellos a quienes llegó la LUZ PERO SIENDO TIENIEBLAS LA RECHAZARON. VINO A LOS SUYOS Y LOS SUYOS NO LO RECIBIERON. Como en la parábola de la viña, “les será quitada” y entregada a otros que rindan sus frutos. Ya la invitación al Banquete de bodas, AL REINO, A LA FIESTA DE LAS BODAS DEL CORDERO, será para otros.
La invitación será para TODOS, BUENOS Y MALOS. Pero una vez aceptada la invitación, hay que quitarse los andrajos y vestirse de fiesta. El estar en la sala DEL BANQUETE requiere “un compromiso: REVESTIRSE DEL JESUCRISTO.” (Rm.13-14)
La invitación sigue pendiente, la fiesta de bodas es permanente. Hay quienes siguen rechazando la invitación y hasta maltratando a los enviados. Muchos se van a “sus cosas, a su viajes a sus negocios”, NO LES INTERESA PARA NADA También hay quienes  quieren entrar sin condiciones, sin compromisos, sin cambiar de traje. Son quienes quieren vivir su compromiso cristiano a su manera, ciertos “colados” sin compromisos o que se creen que porque son bautizados o “practican ciertos ritos y rezos” ya están justificados.
Ser auténticos discípulos de Jesús es escuchar la palabra (la invitación) y ponerla en práctica. Recordemos la palabras de Santiago : La fe sin obras es muerta.

jueves, 6 de octubre de 2011

El Infierno

Algunas reflexiones y mucha iconografía (imágenes) nos han ofrecido una idea errónea de la verdadera doctrina de la Iglesia frente al infierno. Lo primero que debemos tener claro es que el infierno es una realidad en la fe de la Iglesia, a la luz de los escritos neo-testamentarios, pues ya seres celestiales le han dicho no a la Trinidad.
El infierno es otro posible estado en el que nos podemos encontrar después de la muerte. Es un estado de tristeza y angustia eterna por no tener la posibilidad de contemplar a la Trinidad. Siendo la relación de personas, Dios con el hombre, el fin último de toda la humanidad, al no cumplir tal fin no puede existir otra cosa más que el sufrimiento y la tristeza eterna. Bien lo afirmaba San Agustín: “Nos hiciste para ti, Señor, y nuestro corazón no descansará hasta reposar en ti”.
Llegar a este estado “infernal” solo es posible en la negación definitiva del amor misericordioso de Dios, el rechazo libre y firme de la comunión con Dios y con su proyecto del Reino. Si alguien se encuentra en este rechazo definitivo del amor de Dios, debe tener en cuenta que por su condición de rechazo no puede acercarse a la verdad plena de la Trinidad, pues tal pureza puede destruir su ser fulminantemente. Es el gran amor de Dios, precisamente, el que no permitiría que llegáramos a su presencia para ser fulminados. Dios no quiere sino nuestra salvación, pero no violenta nuestra libertad, por tal razón Él no es quien nos condena, es quien nos salva cada día con el mensaje evangélico y nos brinda la Iglesia para que a través de los sacramentos recibamos su gracia.

viernes, 30 de septiembre de 2011

DOMINGO 02 DE OCTUBRE

Mateo  21: 33 - 43, 45 - 46


33
«Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó.
34
Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.
35
Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon.
36
De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera.
37
Finalmente les envió a su hijo, diciendo: "A mi hijo le respetarán."
38
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: "Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia."
39
Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron.
40
Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
41
Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.»
42
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?
43
Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.»


Hermano: Recuerdas más o menos lo que el domingo anterior el Señor decía a uno de sus hijos: Ve a trabajar en “mi viña” y  ese respondió: sí Señor, y no fue, (no trabajó), y a otro: Ve a trabajar en “mi viña” y dijo: no quiero, pero se arrepintió y trabajó.  Que bella lección nos dio y que hermosa viña cultivó, qué maravillosos frutos cosechó!
Este Domingo los textos bíblicos nos invitan  a contemplar el amor gratuito y sin medida de Dios por el hombre, por cada uno de nosotros, por ti y por mi.
La imagen, la figura es nuevamente LA VIÑA, que en el Antiguo Testamento entre otras cosas, era patrimonio para el israelita, lo mínimo que podía tener una persona para sentirse ligado a su clan, incluso para fundamentar su derecho de ciudadanía. Se da un vínculo profundo que une al israelita con su viña.  Israel es para su Dios una viña a la que ama y cuida con celo.  De ahí la decepción de Dios por los pocos frutos que produce su pueblo.  ¿Por qué ha dado uvas agrias, cuando yo esperaba uvas dulces?  
¿Hoy 2 de octubre de 2011 no me siento yo ahí implicado?  ¿No seré yo esa viña que el Señor plantó?  Esa viña que es la viña del Señor Omnipotente.  ¿ESA VIÑA, ESA VIDA que el Señor me regaló  y te regaló?   Esa vida que el Señor de ninguna manera quiere que la desperdiciemos. Por eso nos afirma en Jn. 10,10: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.
Ojalá cada uno de nosotros tuviera una tan alta autoestima, que se dijera a sí mismo:  No voy a permitir que esta obra maravillosa del Creador, mi vida, se arruine, se destruya por causa de mis errores: mis injusticias, mis atropellos, mi mentira, mis esclavitudes de todo aquello que me impide sentirme y ser plenamente feliz: la ambición, la soberbia, el orgullo, el sexo, la pornografía, la violencia y todo lo demás que me pueda quitar la libertad de los hijos de Dios, para construir mi vida sobre la roca firme del amor infinito de Dios.
Qué maravilloso será, que fiel al llamado del Señor para que cultive mi viña, para que construya mi vida, mi existencia, pueda decir con San Pablo: “ya no vivo yo, síno que Cristo vive en mi.  Y mientras vivo en carne mortal, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” Gal. 2,20
Sí hermano, no olvides, no desconozcas cuánto te ama el Señor, cuánto anhela que tú mismo sintiéndote amado, correspondas a ese amor.  Muy claramente lo ha afirmado el Señor: “No hay más grande amor que aquel del que da la vida por su amado”  La dio por ti y por mi y no se ha arrepentido y desafortunadamente hoy día se le sigue crucificando, sigue muriendo.  Todos nosotros somos testigos de una nueva y dolorosa historia en la que el mismo Jesús sigue padeciendo la misma suerte en la persona de miles y millones de hijos violentados, violados, maltratados y asesinados y que mueren de hambre. Nos extenderíamos demasiado trayendo cifras y datos de esta realidad que no desconocemos.   Con mirada pesimista y negativa  más de uno puede pensar y sentirse ante el amor de Dios, derrotado definitivamente por el hombre, pero eso no puede ser.  El amor de Dios es incansable, inagotable, siempre capaz de nuevas realizaciones.  Si como dice el Evangelio, el Señor arrienda la viña a otros labradores que entreguen los frutos a su tiempo, es señal de que la viña no perece. Mientras haya hombres en este mundo, Dios los amará y cuidará de ellos; serán siempre la viña de sus amores. Pero los labradores serán otros.  Serán todos los hombres y mujeres que creen en la presencia del Hijo de Dios en sus vidas y que su muerte no es el capítulo final. Más allá estará la vida. Jesús anuncia su resurrección y esta victoria será nuestra victoria definitiva. Y a nosotros nos está diciendo el Señor  que todavía es tiempo de trabajar en la viña, confía en nosotros y nos pide frutos de amor, trabajo, fidelidad a nuestro ser cristiano, a nuestra vocación personal, empeño por mantener viva la viña y abierta a un amor universal y comprometidos en la construcción de un mundo más justo, una sociedad solidaria donde se sienta la presencia de su amor de padre y amigo que cuida de su viña.

jueves, 29 de septiembre de 2011

El Cielo

En primera instancia digamos que el cielo es un estado. No es un premio alcanzado, ni una meta lograda. Es un encuentro con la perdona que nos ama de tal manera que nos permite estar en su presencia. Es la plenitud del AGAPE que hemos vivido cada día en nuestras relaciones con nuestros hermanos y en la celebración de la Eucaristía. Es el estado del gozo eterno y de la contemplación eterna.
El cielo es la morada de la Trinidad, por ello quienes van haciendo camino en la vida de la Iglesia, siendo conscientes de la vida fraterna y sacramental, van adquiriendo la gracia necesaria para entrar en la gloria de la Trinidad. El bautismo, la confesión, la comunión, la confirmación, el matrimonio, el orden sacerdotal y la unción, vividos en la comunión de la Iglesia, son el pase para la vida eterna de gozo y contemplación.
Terminemos diciendo que la misericordia de Dios se da día a día, con cada oportunidad que nos ofrece en la Iglesia para hacer propio el mensaje de Jesús: “Amar a Dios y al prójimo como a ti mismo” (Marcos 1233). Por tanto en última instancia Dios no es quien elige nuestro “más allá”, sino nuestra respuesta a su amor. Ejemplo de ello son los santos, que en la fe de la Iglesia ya contemplan a la divinidad en todo su esplendor. Y quien ya es partícipe de la gloria de Jesús el Cristo nunca más tendrá sed, pues nunca más saldrá de esa presencia divina.     

lunes, 26 de septiembre de 2011

Los Salvatorianos en el Ecuador

Los primeros misioneros Salvatorianos llegaron al Ecuador por primera vez en el año de 1893 por solicitud de Monseñor Pedro Schumacher, Obispo de Portoviejo, al Venerable Padre Francisco María de la Cruz Jordán, fundador de los Salvatorianos. Este aceptó la invitación para abrir una misión en suramerica, así que el 11 de agosto de 1893 envío a tierras ecuatorianas a cinco hermanas, Estanislada Racskoeski, Catalina Schubert, Agusta Burkhard, Dominica Viregg y Rosa Steinberger, y tres sacerodotes, Pacomio Eisele SDS, Patricio Kelle SDS y Macario Dicks SDS.
Pero cuando aconteció la revolución liberal,  siendo presidente Eloy Alfaro Delgado, tuvieron que salir todos los religiosos extranjeros, expulsados por su gobierno, entre esos se encontraban los religiosos y religiosas Salvatorianos.

De esta manera los religiosos Salvatorianos inician sus actividades apostólicas en la ciudad de Cartagena - Colombia, donde con el tiempo logran ser una Provincia Salvatoriana (nombre que se le da a una extensión de territorio en la que hacen presencia una comunidad religiosa). Ya en el año de 1987 la Provincia Salvatoriana de Colombia decide aceptar la petición de Monseñor Emilio Stehle, y regresar para abrir nuevamente una misión en la ciudad de Santo Domingo de los Colorados, hoy Santo Domingo de los T’sachilas.  Posteriormente se ve la necesidad de dejar esta misión y se acoge una parroquia al sur de Quito, que también se deja después de un tiempo; en la actualidad los Salvatorianos atienden la parroquia María Madre de la Iglesia en Quito y San Pedro de Cumbayá.
En este momento también las Hermanas Salvatorianas hacen presencia en la ciudad de Quito, barrio la Florida y se están gestando pequeñas comunidades de Laicos Salvatorianos, la primera es “Semillas Salvatorianas” que pertenece a la Parroquia de San Pedro de Cumbayá.
Los Salvatorianos se sienten agradecidos por la acogida fraterna que han tenido en el Ecuador, porque sienten que el deseo del Fundador poco a poco se va gestando con fuerza y firmeza. Hoy ya cuenta con jóvenes ecuatorianos en formación para la vida religiosa Salvatoriana y cuenta con Laicos Salvatorianos, que le van dando un rostro propiamente ecuatoriano a este carisma de la Iglesia Católica, dado a un hombre alemán que entregó todo de sí.

sábado, 24 de septiembre de 2011

DOMINGO 25 DE SEPTIMBRE

Mateo  21: 28 - 32

28«Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: "Hijo, vete hoy a trabajar en la viña."29Y él respondió: "No quiero", pero después se arrepintió y fue.30Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: "Voy, Señor", y no fue. 31¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» - «El primero» - le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios.32Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él.

La parábola de los dos hijos, uno obediente y otro que no hace caso, es el reflejo de lo que sucede muchas veces con nosotros que decimos acoger la palabra pero no la ponemos en práctica, y de aquellos que sin acogerla terminan siendo sumisos y reconocen que han sido llamados para ser mejores y volver los ojos al Señor, quien es Aquel que los ha invitado a ser parte de un proyecto que libera y transforma, siendo ese el Reino de Dios.
Reino al que todos estamos invitados a ser parte, y especialmente todos aquellos hermanos nuestros que por diversas circunstancias y experiencias de la vida han tocado fondo y se han desviado por caminos de oscuridad, pero que al escuchar la palabra de vida, han optado por decir sí, aunque en algún momento la hayan rechazado; “en verdad os digo que los recaudadores de impuestos y las prostitutas entran en el reino de Dios antes que vosotros.”
Aunque duras, son palabras que deben resonar en nuestro interior y desestabilizar nuestras seguridades, pues, habiendo aceptado la palabra, estamos llamados a dejarnos transformar por su fuerza, que interpela, revitaliza y vivifica.
Que el Divino Salvador, la Palabra viva, siga interpelando y revitalizando nuestra existencia y seamos hijos obedientes dispuestos a ser anunciadores y constructores de un Reino, en el que prevalezca el amor, la misericordia y la acogida a todos nuestros hermanos mirando a la construcción de la gran familia humana, la familia de Dios Padre, uno y trino – infinita comunidad de amor.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Después de la Muerte

Desde que los hombres empezamos a construir la historia, la pregunta por el “después de la muerte” ha estado presente. Es así que todas las culturas y también algunos individuos han querido dar respuesta a este misterioso enigma. Algunos lo han descrito desde realidades humanas y otros, a su contario, lo han visto desde la divinidad.
Para la religión judía, nuestros “hermanos mayores en la fe”, en sus inicios de existencia y de relación con Yavhé comprendían el después de la muerte como el lugar donde iban los muertos. El sheol era sólo el lugar de estadía de los muertos, sin cielo, sin infierno; sin gozo, sin aflicción. Pues la primera idea del pueblo judío era que Dios recompensaba en la vida cotidiana, era bendecido por Dios quien gozara de salud, de bienestar, de comodidad, de economía, de procreación, en fin de todo lo bueno, y maldecido por Dios quien tuviera todo lo contario. Luego Yavhé iluminó a un grupo religioso llamado los fariseos y les permitió iniciar una reflexión de la resurrección y por ende de un después de la muerte más prometedor (Hechos 236).
Esa acción divina en los fariseos permite que se haga más comprensible el mensaje de Jesús de Nazaret, pues ya se había empezado a reconocer que era posible un más allá en la presencia de Dios. Es así  que lo que los fariseos intuyeron Jesús lo reveló; después de la  muerte existe la eternidad, que no es la simple inmortalidad, continuidad de la vida, sino que es una nueva existencia humana. La eternidad para gozar de la presencia de Dios, en el cielo, o eternidad para la angustia de la no presencia de Dios, en el infierno, o tal vez eternidad para purificar nuestro existir, en el purgatorio.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Don del Espíritu Santo: Familia Salvatoriana

La Iglesia de Dios, conformada por todos los bautizados y acompañada por la jerarquía, es sostenida por la gracia del Espíritu Santo, pues es la promesa de Jesús: “Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 1426). Es misión del Espíritu Santo derramar su gracia en la Iglesia para que ella se impulse a la gran labor encomendad por el Hijo: “Ustedes vayan y hagan discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.”  (Mateo 2819).
Fue don del Espíritu Santo a la Iglesia la vida del Venerable P. Francisco María de la Cruz Jordán, como también fue un don el carisma Salvatoriano. Pues este Venerable Padre, que escuchó la voz de Dios, es fundador de la Familia Salvatoriana, que está formada por los los Salvatorianos (Sociedad del Divino Salvador), las Hermanas Salvatorianas (Congregación del Divino Salvador) y los Laicos Salvatorianos. 

Inspirado en el evangelio de Juan (173) el P. Jordán siente la necesidad de unir a muchos para que fueran por todo el mundo anunciando que la vida eterna consiste  en conocer al verdadero Dios y a su enviado Jesucristo. Esta obra iniciada el 08 de diciembre del año del Señor 1881, es ahora conocida en 37 países en los cinco continentes. Realizan una labor pastoral muy amplia, atendiendo parroquias, centros educativos: escuelas, colegios y universidades, centros médicos, centro de formación cristiana, direcciones espirituales, inserciones en barrios populares, misión en países tercermundistas y también ha brindado a la Iglesia Obispos en tres continentes.     

El fundador de la Familia Salvatoriana insistía muchísimo a cada Salvatoriano que abriera las puertas a los laicos, que ellos debían entrar en la participación de la evangelización de una manera activa. Es así que los Salvatorianos se esfuerzan cada día para que los laicos sean protagonistas de la evangelización en su comunidad.  Junto a esta gran invitación fundacional, el P. Jordán también le insistía en tener presente la palabra TODO: TODO lugar, TODO idioma, TODA pastoral, TODA lengua, TODO grupo humano, TODO medio. Es decir recordar siempre la enseñanza de Cristo: “vayan por todo el mundo…”.