Ya eres uno más

SEAS BIENVENID@

Los Salvatorianos en el Ecuador te damos un grato saludo y te invitamos para que no sea tú primera visita, sino que ésta te anime a regresar.

Nos gusta mucho compartir contigo nuestro caminar y nuestra fe, nos gustaría contar con tus comentarios y con tus palabras de aliento.

Que la fe en nuestro Dios Trinidad nos una cada día más, que juntos podamos entregar la buena nueva a todos y de todas las formas que el amor de Cristo inspire a los que aún no lo conocen. Bienvenid@

DESEO SALVATORIANO

Tomando las palabras de Juan les decimos:
"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.".

1 Juan 1, 1-3

miércoles, 15 de mayo de 2013

Pentecostés, Venida del Espíritu Santo



Hechos 2:1-4 
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.  (2)  De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban,  (3)  y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos.  (4)  Todos quedaron llenos del Espíritu Santo.

La palabra PENTECOSTES significa cincuenta días después de la pascua, es decir de la resurrección. A los cincuenta días de Cristo haber resucitado, cumplió con su promesa de enviar al Espíritu Santo para que asistiera a los Apóstoles, en la misión de continuar su obra: entregar la Buena Noticia de Salvación. Esa fue la promesa del Señor Jesús: El Defensor, el Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombres, les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho (Juan 14, 26).

Así pues, celebrar la Solemnidad de la Venida del Espíritu Santo, es celebrar la alegría de saber que la Iglesia está sostenida e iluminada por el mismo Dios. Es la presencia del Espíritu Santo en nuestros pastores, la que hace posible que el mensaje de Jesucristo sea predicado en todo el mundo y que su acción santificadora sea entregada en los sacramentos celebrados en todo el mundo, también. Y todos cuantos hemos participado de la gracia por el bautismo, en el cual también recibimos el Espíritu Santo. Este le da sentido a todos los sacramentos: la comunión, la reconciliación, la confirmación, el matrimonio, el orden sacerdotal y la unción, estamos llamados a dejarnos transformar por la fuerza del Espíritu Santo para ir construyendo el Reino de Dios.

Si queremos que nuestra Iglesia doméstica, la familia, nuestra Iglesia parroquial, nuestra Iglesia diocesana y nuestra Iglesia universal sea transformada, permitamos que el Espíritu Santo nos guíe, nos ilumine, nos muestre el camino, nos recuerde lo que Jesús nos pide. Preguntémonos:

¿Mi vida está guiada por el Espíritu Santo o quién me da las luces para tomar decisiones? 

jueves, 9 de mayo de 2013

La Ascensión del Señor


Lucas 24:50-53 
Jesús los llevó hasta cerca de Betania y levantando las manos, los bendijo.  (51)  Y mientras los bendecía, se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.  (52)  Ellos se postraron ante él. Después volvieron llenos de alegría a Jerusalén,  (53)  y continuamente estaban en el Templo alabando a Dios.

La Iglesia universal celebra con gran alegría la ascensión del Señor Jesús a lugar del gozo, de la plenitud, de la salvación, al lado del Padre. Jesús de Nazaret, el hijo de María, nuestro hermano y Señor, nos ha abierto las puertas del cielo, de la casa de Dios. Desde su resurrección y su ascensión todos tenemos la posibilidad de entrar también a esta vida eterna junto a Dios.

Hermanos debemos llenarnos de gozo, de alegría, de esperanza, pues esta vida no termina con la muerte, se transforma plenamente después de ella en vida gloriosa, de la que nos hace partícipes Jesús y de la cual ya se nos han adelantado nuestros santos.

Jesús que nos espera para que un día estemos junto a Él eternamente, nos ha dejado la Iglesia como fuente de esa preparación a la vida futura. Es en la vida de la comunidad eclesial que nos enriquecemos de la gracia de Dios: con los sacramentos, con la unidad fraterna, con la solidaridad, con el buen vivir desde el mensaje de Dios, en fin, con todo lo que hace parte de la vida de un buen Cristiano.   

Al celebrar la Solemnidad de la Ascensión del Señor Jesús a los Cielos, deberíamos preguntarnos:

¿Todo cuanto hago en el diario vivir está direccionado al proyecto de Dios, iluminado por la vida del Señor Jesús? ¿Qué ilumina mis actos, mis palabras, mis pensamientos, mis aportes al mundo?

INVITACIÓN VOCACIONAL

Si eres joven y sientes la llamada de Dios, te invitamos a un encuentro en el que te ayudaremos a aclarar esa llamada. Comunícate con nosotros e inscríbete.


sábado, 4 de mayo de 2013

Profesión Perpetua Marco Antonio Cerón SDS



Hoy, mayo 04 de 2013, la Iglesia universal y la Sociedad del Divino Salvador se alegran porque uno de sus hijos, Frater Marco Antonio Cerón Cerón SDS, reconfirmó su bautismo con su Profesión Religiosa Salvatoriana. Hoy  fuimos testigos de su entrega generosa, de su fiat como la virgen María. Damos gloria a Dios, porque nos muestra una vez más que su proyecto de plenitud aún es acogido por los hombres; en un mundo materialista, erotizado e individualizado, podemos celebrar la vida religiosa que acoge la pobreza, la castidad y la obediencia como camino de su propia realización. 

Bendecimos y glorificamos a Dios que entregó el carisma Salvatoriano, lo alimentó y lo fortaleció en el Venerable Padre Francisco María de la Cruz Jordán SDS, quien con ánimo y confianza infinita en la Providencia Divina fundó en 1881 la Sociedad del Divino Salvador, hoy en más de cuarenta países. Gracias Santísima Trinidad por tantas bendiciones y tantos dones juntos en nuestra familia. 

Por ello tenemos que pedir a todos los fieles, todos los familiares y amigos que oren por nuestra Sociedad Salvatoriana pidiendo la fidelidad de cada uno de nosotros.

jueves, 2 de mayo de 2013

Pre-Novicios Salvatorianos

Hoy, 02 de mayo de 2013, con gran alegría han dado inicio cuatro jóvenes el proceso de formación del Pre-noviciado Salvatoriano. Es la primera etapa de la formación inicial y su duración es de un año. Estos jóvenes estarán en la Parroquia María Madre de la Iglesia en Quito Ecuador. Allí, en compañía del Maestro de Pre-novicios, Padre Wilson Sabalza SDS, fortalecerán su llamado y irán creciendo en el carisma Salvatoriano. 

Ellos fueron acogido con los brazos abiertos y con alegría en el corazón por cada uno de los hermanos salvatorianos. Todos nos alegramos que la presencia Salvatoriana en el Ecuador vaya creciendo y se vaya fortaleciendo. 

Pedimos a Dios que derrame gracia y bendiciones sobre ellos y que escuche la intercepción de la Santísima Virgen María.  

GRACIAS SEÑOR POR LAS BENDICIONES A NUESTRA FAMILIA SALVATORIANA

Yosman Andrey Suaza
Willinton Enrique Moyano
Alberto Eduardo León
Luís Felipe Peña

Entrada a la Eucaristía

Presidió el Padre Juan Carrasquilla SDS
Superior Provincial



Presentación de los jóvenes




Entrega de las Sagradas Escrituras

Entrega del Diario Espiritual del Fundador
Padre Francisco María de la Cruz Jordán SDS

Entrega de la Cruz

Cruz del Pre-noviciado

miércoles, 13 de marzo de 2013

Habemus Papam


S. S. Francisco I

Jorge Marío Bergoglio nunca se imaginó que a sus 76 años de historia todo cambiaría por designio divino. Dios ahora le ha entregado la misión que un día había dado a Pedro (Mt. 16, 18). Ahora, al igual que a Pedro, Dios le ha cambiado el nombre, será llamado Francisco I. Continuará haciendo una historia eclesial, como lo venía haciendo desde sus 33 años, cuando fue ordenado Sacerdote en la Iglesia Católica. Desde el 13 de marzo el mundo lo reconocerá como la voz que grita en el desierto, como el pastor que guía el rebaño, como el sumo pontífice que nos habla de Dios y le habla a Dios de nosotros.

Francisco I es la nueva elección de Dios para guiar la Iglesia. Por ello es bueno recordar las palabras del Papa Benedicto XVI en su despedida, para acercarnos al misterio de la Iglesia:

“Pero siempre he sabido que en aquella barca está el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya y no la deja hundirse; es Él quien la conduce ciertamente también a través de hombres que ha elegido, porque así lo ha querido. Esta ha sido y es una certeza que nada puede ofuscar. Y es por esto que hoy mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios porque no ha dejado nunca que le falte a la Iglesia y también a mí su consuelo, su luz y su amor.”

Esta nueva elección del Romano Pontífice es motivo de gratitud con Dios y de entrar en oración por el Papa Francisco I, así como él en su humildad lo pidió:

“Recemos siempre unos por los otros, recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad (…). Quisiera darles la bendición, pero antes pido un favor. Antes que el Obispo bendiga al pueblo, pido para que Dios bendiga a su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de ustedes para mí”


martes, 12 de marzo de 2013

Elegir al Sucesor de Pedro


La elección del nuevo Papa

Desde que el Papa Benedicto XVI comunicara al mundo su decisión de dejar el primado de Pedro, por dificultad para ejercer este servicio, muchos en la Iglesia, laicos, religiosos, sacerdotes y obispos, se han preguntado y se siguen preguntando quién será el próximo Papa. Más aún se ha llegado a hablar de los cardenales papables, se ha manifestado que cualidades y hasta qué nacionalidad debería tener el sucesor de Pedro.

¿Pero debemos los cristianos católicos entrar en esas discusiones? ¿Es correcto divagar en lo que puede acontecer con la sede vacante? ¿Estas posturas, propias de la política, muestran nuestra fe? ¿Crearnos expectativas nos ayuda en nuestra vida de Iglesia? Sobre todo deberíamos preguntarnos ¿Todo esto nos lleva a la actitud de confianza en la presencia de la Trinidad en el caminar de nuestra vida de Iglesia? Es el Padre que desde siempre ha querido tener una alianza de amor con su pueblo, el Hijo que deseo que Pedro fuera la cabeza del nuevo pueblo impulsado por Él y el Espíritu Santo que ha asistido y asistirá la Iglesia. No se puede olvidar que la Iglesia es designio y voluntad de Dios, no del hombre.

Todos los cristianos católicos estamos llamados a ORAR para que el elegido por el colegio cardenalicio, a partir de este próximo martes, sea verdaderamente el elegido por la Santísima Trinidad. Que ninguna fuerza extraña interrumpa los designios de Dios. No se trata de un Papa con estas o aquellas características, se trata de un Papa elegido por Dios mismo. Con sus cualidades y con sus defectos. Todos los 256 Papas que han pasado por la sede de Pedro han aportado algo al seguimiento de Cristo y el crecimiento de la Iglesia.



Así que OREMOS, OREMOS sin cansancio. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sacramento de la Unción


Objetivo:
                   Descubrir que en el dolor o en la aflicción Dios no nos desampara, y que nosotros podemos unirnos al dolor de Cristo en la cruz con nuestro dolor. 
      
Desarrollo del encuentro:

v  El sentido del Sacramento

"¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometidos pecados, le serán perdonados" (Santiago 5,14-15).

Santiago muestra a la comunidad cómo actuar frente a un enfermo, cómo poder mostrarle que Dios lo acompaña en su dolor. Pues la Iglesia desde sus orígenes tiene clara esta misión, el mismo Jesús el Cristo la envió por medio de los primeros discípulos, y ellos:

“ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”
Marco 613

Por tanto el sacramento de la unción, como todos los sacramentos, nacen de la tradición evangelizadora de Jesús y sus apóstoles. Cuando ellos ungían entregaban al creyente la gracia de Dios, les concedía paz y ánimo para sobrellevar el dolor; les concedía el perdón de sus pecados; les concedía la sanación y les preparaba para llegar a la gloria de Dios. De la misma manera actúa el ministro consagrado hoy.

Este es un sacramento que se puede repetir más de una  vez, es conferido a los que están gravemente enfermos o en la vejez. La Iglesia no tiene limitaciones para quienes lo desee recibir sin estar enfermos o en la vejez; pero es más significativo en estos momentos.
  
v  Participantes

Sacerdote:
Estando el presbítero con todas las facultades ministeriales, es el único que puede conferir el sacramento de la unción.

Enfermo(a) o anciano (a):
Es el creyente bautizado que consciente o inconsciente, con capacidades físicas o sin ellas, recibe la unción.

v  Símbolo y Signo

Óleo:
El jueves santo el obispo bendice el santo óleo que se utiliza en el sacramento de la unción. El ministro que conceda este sacramento unge al enfermo o anciano en la frente y en las manos, mientras recita la oración:

Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo para que libre ya de los pecados, te salve y te alivie por su benignidad.
                                                                                   Amén

Enseñanza del encuentro:

Ø  El sacramento de la unción puede ser recibido por todos, en especial por los enfermos(a) y los ancianos(a).

Ø  Corresponde al presbítero o al obispo conceder este sacramento. Ya que en él quedan perdonados los pecados y el diácono no tiene esta facultad.

Ø  La gracia recibida pude conceder la salud o preparar al creyente al encuentro con la Santísima Trinidad: Padre, Hijo, Espíritu Santo.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Sacramento del Orden


Objetivo:
                   Aceptar el sacramento del orden como la vocación que Dios Trino concede al varón, para presidir, In Persona Christi, los sacramentos y servir a la comunidad. 
      
Desarrollo del encuentro:

v  El sentido del Sacramento
El sacramento del orden es concedido a quién afirma que ha sido llamado por el Señor y la Iglesia acepta como idóneo a tal misión. La vocación a la vida presbiteral-sacerdotal[1] pertenece a quien el Señor le llama con nombre propio:

“Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él.  Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar  con poder de expulsar los demonios” (Marco 313-15)

El sacramento del orden consta de tres grados: episcopal, presbiteral y diaconal, y los tres son para el ministerio apostólico. Con la ordenación se le concede al ordenado un “poder sagrado”, con el cual gobierna o anima una comunidad eclesiástica. Se dice que es “consagrado” porque “se pone aparte” es “investido” por Cristo para su Iglesia.

Este sacramento, como el bautismo y la confirmación, imprimen carácter y se concede una sola vez para siempre, ya que estos tres sacramentos permiten visualizar la Iglesia, que es la nueva alianza de Dios con los hombres.

Sin el sacramento del Orden careceríamos de la fuerza entregada por Jesús de Nazaret en los caminos polvorientos de Palestina. Pues él entregó a sus primeros discípulos-apóstoles la gran misión de dar a conocer la Buena Nueva, como también les concedió el Espíritu Santo. Es por tal razón que la Iglesia afirma que los ordenados actúan “In Persona Christi Capitis” (En la Persona de Cristo Cabeza). Es Cristo Cabeza de la Iglesia quien actúa en la celebración de los sacramentos; esta verdad es traspasada por cualquier pecado venial o grave del ministro consagrado.

El ministro consagrado también goza de la representación de toda la Iglesia para orar a Dios. Él en nombre de la comunidad se relaciona con el Padre, Hijo, Espíritu Santo. Es por esta razón que correctamente le decimos presbítero, que significa anciano, en el caso del consagrado no es por edad y canas, sino porque él lidera y anima la comunidad, como también enseña, como lo hacen los ancianos en nuestros pueblos.

He aquí que el ministro ordenado (obispo-presbítero-diácono) tiene la triple misión de gobernar, santificar y enseñar.

v  Participantes
Obispo:
Siendo el obispo quien recibe la plenitud del sacramento del orden, en cuanto sucesor de los apóstoles, le corresponde transmitir la gracia recibida a nuevos obispos, presbítero y diáconos. Sin olvidar que es el mismo Cristo quien da a unos ser apóstoles, a otros profetas (cf. Efesios 4, 11).  

Candidato (al orden diaconal, presbiteral u obispal):
Es el varón bautizado que sintiéndose llamado y aceptado por la Iglesia desea abrazar el ministerio del orden con todo lo que requiere: pobreza, obediencia y el celibato por causa del Reino. Él habiendo realizado una formación filosófica y teológica en un seminario o casa de formación es admitido al orden del diaconado; el diácono es admitido al orden del presbiterado y el presbítero es admitido al orden del episcopado. 
  
v  Símbolo y Signo

Ritos iniciales
Costa de la presentación y elección que se hace del candidato, el interrogatorio debido, alocución del obispo, las letanías. Estos ritos iniciales permiten palpar que es Dios que lo ha elegido y lo ha hecho a través de la Iglesia, como también se ora para que verdaderamente llegue a un feliz término esa elección.

La imposición de manos:
“El rito esencial del sacramento del Orden está constituido, para los tres grados, por la imposición de manos del obispo sobre la cabeza del ordenando, así como por una oración consagratoria específica que pide a Dios la efusión del Espíritu Santo y de sus dones apropiados al ministerio para el cual el candidato es ordenado[2]

Unción con el Santo Crisma
Se unge al ordenado Obispo o Presbítero, signo de la consagración del Espíritu Santo que hace fecundo su ministerio.

Símbolos ministeriales
Obispo
Se le entrega el libro de los evangelios, el anillo, la mitra y el báculo.
Presbítero
Se le entrega la patena y el cáliz.
Diácono
Se le entrega el libro de los evangelios.

Enseñanza del encuentro:

Ø  El sacramento del orden es conferido a un varón bautizado y llamado por el Señor a estar con él, predicar el Evangelio y Expulsar demonios.

Ø  El obispo, que tiene la plenitud del orden, es el único que pude conferir este sacramento.

Ø  El ministro ordenado cuando celebra lo hacen In Persona Christi Capitis, es decir, Jesús el Cristo es quien celebra.

El ministro ordenado es quien presenta al Dios Trino la oración de la Iglesia.


[1] El término “sacerdote-presbítero” que estoy utilizando, los dos términos por separados son válidos en la fe de la Iglesia. Mas la tradición de la Iglesia, purificada en la revelación a los judíos y en el encuentro con el pueblo griego, hace una diferencia lingüística: sacerdote (sacra = sagrado y dhe = hacer) es propio de aquel varón que presenta la ofrenda, el sacrificio, el culto, presidiendo una comunidad; el presbítero (viene del griego presbitez  = presbítero = anciano) es el varón que tiene la sabiduría, que educa, que forma a otros hombres. Por tanto al referirnos a los ministros ordenados es bueno tener en cuenta que ellos tiene la triple misión de gobernar, santificar y enseñar.
[2] Catecismo de la Iglesia Católica No 1573

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Sacramento del Matrimonio


Objetivo:
                   Aceptar el sacramento del matrimonio como la vocación que Dios Trino concede al varón y la mujer, para vivir en unidad, formando la Iglesia doméstica.  
      
Desarrollo del encuentro:

v  El sentido del Sacramento

Cuando un varón y una mujer sienten una atracción física, psicológica, racional, emocional, sexual, entre sí, empieza un recorrido de conocimiento mutuo. Este recorrido es lo que comúnmente llamamos “enamorados” o “novios”. Es de gran importancia dar este paso, hacer este recorrido.

El recorrido permite que cada uno de los implicados descubra que Dios le ha concedido una vocación al matrimonio y por tanto le concede un “regalo” para su vida. El novio o la novia es el “regalo” de Dios para el otro. Y como todo regalo hay que cuidar, proteger y valorar; y qué mejor forma de cumplir con esta misión que teniéndolo o teniéndola cerca. Es aquí, cuando ha descubierto que es el “regalo” que Dios le ha dado, cuando busca la aceptación, celebrando el sacramento del Matrimonio. Y desde el sacramento los esposos están llamados a recibir los “regalos” que Dios concede a la nueva familia; los hijos son la bendición en el matrimonio.

Esta nueva familia está cimentada desde el deseo de los novios que reciben la bendición de Dios en la afirmación de Jesús:

“De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre”
                                                                 Mateo 196

Estas palabras de Jesús tienen toda plenitud en los novios que se unen desde el amor.  Cualquier otra unión, fuera del amor, puede decaer o fracasar aun teniendo la bendición de Dios.

v  Participantes
Novios:
Son los ministros del sacramento del matrimonio, confiriéndose mutuamente el sacramento.

Sacerdote:
Es el testigo idóneo, representante de la Iglesia, que acoge las palabras de los novios y como ministro consagrado da la bendición.  

Padrinos:
Son miembros de la Iglesia y testigos del matrimonio, tienen la misión de acompañar la nueva familia, para que esta vaya creciendo en fe y unidad en la presencia de Dios.      

v  Símbolos y Signos

El consentimiento:
Los novios, ante los testigos (sacerdote y padrinos), consienten libre y voluntariamente su decisión de unión para toda la vida. El “sí” pronunciado ante los testigos hace de su matrimonio una unión eclesiástica de una vez para siempre.

Los anillos:
Este símbolo da fuerza a las palabras pronunciadas. Su significado nos habla de la nueva alianza sellada por las dos personas. Y se lleva en el dedo anular de la mano izquierda porque se dice que la vena de ese dedo llega directamente al corazón (esto no es generalizado, hay otros que la usan en la derecha).

La bendición:
La presencia de un ministro consagrado es importante, ya que él In persona Christi y representante de la comunidad eclesial, bendice esta nueva alianza. Y con su bendición hace de la alianza, una alianza divina; también esta unión nos trasmite la alianza de Dios con los hombres.

(Existen otros símbolos que se han ido agregando a este rito sacramental, pero no son fundamentales, son culturales)

Enseñanza del encuentro:

Ø  El sacramento del matrimonio se concede a dos enamorados entre sí.

Ø  El sacramento del matrimonio se realiza con testigos, que representan a la Iglesia universal.

Los esposos conforman la Iglesia doméstica donde Cristo es su cabeza, deben acoger con amor a los nuevos miembros, ya que la procreación es un deber y un don de Dios.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Sacramento de la Confirmación


Objetivo:
                   Descubrir que la CONFIRMACIÓN es aceptar libremente la plenitud del Espíritu Santo para el seguimiento a Cristo y la participación en la Iglesia peregrinante.

Desarrollo del encuentro:

v  El sentido del Sacramento

El Vaticano II, en el documento Lumen Gentium (Luz de las gentes) No 11, resumen así el sentido de la confirmación:

“Por el sacramento de la confirmación, los fieles se vinculan más estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con una fortaleza especial del Espíritu Santo y de esta forma se obligan con mayor compromiso a difundir y defender la fe, con su palabra y sus obras, como verdaderos testigos de Cristo”
Este es el segundo momento en el que los creyentes reafirman su fe y se consagran a la vida cristiana, este es el segundo sacramento que permite visualizar la nueva alianza, la que trasforma la realidad y la vida de los hombre. Este sacramento imprime carácter, en él se confirma el Espíritu Santo recibido en el bautismo que permite visualizar que se está maduro en la fe.

v  Participantes
Obispo:
Es quien preside la celebración, él, en nombre de la Iglesia, acoge a quien libremente desea confirmar su fe en el Señor Jesucristo y en la unidad de la Iglesia, como manifestación del cuerpo místico de Cristo.  Él puede delegar a un presbítero, si fuera necesario (Lucas 22, 31-32).

Confirmado: 
Es el miembro de la Iglesia que libremente y seguro de su madurez de fe se acerca al obispo, representante de la Iglesia local, para pedir se le conceda la gracia de la Presencia del Espíritu Santo, para así seguir a Jesucristo en unión con la Iglesia.

Padrino o Madrina:
Es un miembro de la Iglesia, un varón o una mujer de fe. Él o ella acompañan al confirmado. Es testigo de la fe que proclama el confirmado y se dispone a ser un apoyo para el crecimiento de su ahijado.   

v  Símbolos y Signos
El obispo:
Es el signo de la unidad de la Iglesia universal, ya que él tiene la misión de “vigilar”, de “custodiar la fe”. La palabra Obispo viene del griego episkopoz (epískopos) que significa el vigilante. El obispo trae consigo algunos símbolos que significa su dignidad de representante de Cristo y de su cuerpo, la Iglesia:


    NOMBRE
                  SIGNO


        Mitra
Poder y servicio espiritual. Tiene dos ínfulas (cintas que cuelgan) que nos muestra la ciencia de los dos testamentos bíblicos.


       Báculo
Es el pastor de la comunidad que apacienta, instruye, guarda y defiende. Poseedor de tres tareas: guiar, enseñar y santificar.


       Anillo

El desposorio con la Iglesia local o diócesis. 

       Solideo
Su servicio está manifestado en la presencia a Dios, “solo Dios”.


       Pectoral
Toman y aceptan sobre su espalda, de un modo más comprometido, la cruz de Cristo y de los de su grey.

La unción:
La unción con aceite perfumado es un rito muy antiguo que se realizaba a quienes iban a cumplir una gran misión, por ello la Iglesia católica toma este símbolo para significar la gran misión de hacer visible a Cristo en medio del mundo. La unción en la confirmación significa la unción del Espíritu Santo en orden a practicar la justicia y la santidad, prosiguiendo la misión de Jesús y su Iglesia.

En el sacramento de la confirmación renovamos el deseo de la Santísima Trinidad por hacer visible su reino en el mundo, los apóstoles son impulsados por la fuerza del Espíritu Santo, igual el confirmado debe sentir esa fuerza y salir a entregar a Jesús el resucitado (Hechos 2, 1-13).

Este rito está acompañado de la señal de la cruz, signo de que es el Crucificado el mismo que lo acoge y lo envía a la misión del reino.

La imposición de manos:  
Trasmite el don de Dios, su gracia, su paz y su presencia. Con esta imposición de las manos el obispo transmite el Espíritu de Jesús que es el espíritu que construye el reino. (Hechos 815-17; 196)

Profesión de fe: 
El confirmado renueva la fe que sus padres y sus padrinos, el día de su bautismo, habían prometido custodiar hasta que éste deseará libremente aceptarla y amarla. Libremente el confirmado recibe el Espíritu Santo y desea esforzarse para que el mismo Espíritu actué en su vida cristiana.

Con la proclamación del credo acepta lo que la Iglesia enseña, custodia y ama, y a su vez, acepta también como miembro de la Iglesia, enseñar, custodiar y amar lo que aceptó.  

Enseñanza del encuentro:

Ø  Reconocemos al señor obispo como signo de unidad con la Iglesia universal, quien tiene el deber de enseñar, pastorear y cuidar a su rebaño.

Ø  El sacramento de la confirmación nos une, libre y autónomamente, al Señor Jesús y a su proyecto del reino.

Ø  El sacramento de la confirmación nos une al trabajo comunitario de la Iglesia universal y local. Creemos y aceptamos lo que ella cree y acepta como palabra y proyecto de Dios.