Ya eres uno más

SEAS BIENVENID@

Los Salvatorianos en el Ecuador te damos un grato saludo y te invitamos para que no sea tú primera visita, sino que ésta te anime a regresar.

Nos gusta mucho compartir contigo nuestro caminar y nuestra fe, nos gustaría contar con tus comentarios y con tus palabras de aliento.

Que la fe en nuestro Dios Trinidad nos una cada día más, que juntos podamos entregar la buena nueva a todos y de todas las formas que el amor de Cristo inspire a los que aún no lo conocen. Bienvenid@

DESEO SALVATORIANO

Tomando las palabras de Juan les decimos:
"Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.".

1 Juan 1, 1-3

viernes, 3 de junio de 2011

DOMINGO 05 DE JUNIO

Mateo  28: 16 - 20

16
Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
17
Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.
18
Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
19
Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
20
y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»

La ascensión del Señor debe ser para nosotros un día de gozo y júbilo porque festejemos la glorificación del Señor que nos trae consigo la elevación de la naturaleza humana, pues el triunfo de Cristo es ya nuestra victoria,  su ascensión definitivamente es nuestra glorificación, sí, su ingreso triunfal en el cielo es la razón de nuestra esperanza de seguirlo en su reino al cual nos  llama.
Por el momento nos deja una tarea importantísima: ir por el mundo y hacer discípulos, consagrándolos a la trinidad santa mediante, el que llamamos puerta y primero de los sacramentos, el bautismo, y enseñándoles a guardar, a cumplir lo que nos ha mandado. Es  su consigna final, siempre actual y siempre urgente.  La iglesia entera, que somos todos sin excepción, su jerarquía, su sacerdote, su laico, todos estamos llamados y enviados a esa misión.  ¿Puede alguno excusarse, decir no estoy preparado, no soy un misionero, no soy un teólogo, etc., etc.?  De ninguna manera.   Solo nos debe llenar de gozo  y de seguridad la palabra final de Jesús en el evangelio de esta solemnidad de la ascensión: “yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.
Lo importante es que tenemos que aprender a sentir y descubrir esa presencia suya, activa y eficaz, a lo largo de la vida y en el estado o situación en la cual cada uno se siente llamado.  Un sencillo ejemplo: en  la condición de esposos y padres. ¿No están anunciando y  cumpliendo los designios amorosos de dios al decidir unir sus vidas en el nombre del señor?  ¿Y  al bautizar a sus hijos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo?
Cada uno escucha una voz maravillosa, es la palabra del señor que a cada uno nos interpela a diario.   También a través de sus sacramentos que son acciones suyas salvadoras, en nosotros lo podemos sentir y  experimentar.   Igualmente en nuestros hermanos y hermanas se nos manifiesta, especialmente en los más necesitados donde él quiere ser reconocido, servido y amado.  Igualmente espera ser reconocido en su presencia en la oración y en cada acontecimiento de nuestra vida.  “Donde dos o tres  estén reunidos en mi nombre ahí estoy yo en medio de ustedes”.  Que importante es pues que todo lo vivamos o lo realicemos en nombre del Señor.  Solo de esa manera nos sentiremos peregrinando con paso firme y seguro hacia la casa de nuestro Padre Dios.

jueves, 2 de junio de 2011

RETIRO DE JUNIO

En este mes queremos compartir contigo algunas frases de nuestro fundador que nos ayudará  a meditar, nuestro retiro de junio consiste en buscar la voz de Dios en las palabras del Venerable Padre Francisco Jordán SDS, escuchar a los siervos de Dios es escuchar a Dios.
Para realizar este retiro te invitamos para que busques un espacio y tiempo apropiado para hacer tu encuentro con el amigo Jesús. Lees una frase, puedes encender una vela, e interiorizas la frase. Al final de las frases realizas tu oración, dialogas con Dios.

Frases del Padre Francisco María de la Cruz Jordán SDS
*      Qué fácil es el que trabajéis durante años sin cosechar frutos, y que sin embargo otro los llegue a ver.
*      Si queremos seguir al Divino Salvador ‑y a esto hemos sido llamados‑; si queremos ser santos; si queremos convertir al mundo, ¡en este caso, seamos pobres!
*      Quisiera y desearía que fuerais firmes; que ni aflicciones ni sufrimientos ni persecuciones ni sequedad ni equivocaciones...; en una palabra que no os dejéis estorbar por ninguna cosa para continuar tenazmente lo bueno, la buena obra que hubierais comenzado, el buen camino que hubierais emprendido.
*      ¡Rezad y haced penitencia!  ¡Haced penitencia y rezad!  Y en la medida en que seáis hombres de la penitencia y de la oración, espero, que podréis conseguir resultados.
*      Poned mucha atención en ser agradecidos (al final del año) hacia Dios y hacia todos los que tengáis alguna obligación, y no permitáis que recaiga sobre vosotros aquella carga que se llama "la negra", la "ingratitud".
*      Donde hay humildad, habrá paciencia.
*      ¡Conservad la unidad!  Cumplid el deseo del Divino Salvador, pues en ese caso haréis realmente grandes y admirables cosas y el diablo temblará ante vosotros.
*      No con una triste disposición queremos servir al Señor, y cumplir nuestro deber, no, sino con una alegre disposición del corazón.  ¡Alegrémonos de nuestra misión y elección!. La alegría es un medio importante para salvar almas.
*      Si rezáis bien, seréis transformados, me atrevería a decir.  Vuestras fuerzas, vuestro cuerpo serán espiritualizados.  Las bajas pasiones serán reprimidas poco a poco hasta que desaparezcan y otro espíritu recibirá la soberanía.
*      Sea este vuestro propósito: no perder nunca la paciencia en todas las situaciones y puestos.  Y vivid la convicción de que nunca podréis hacer cosas grandes por la propia santificación y por la de los demás, si no poseéis la paciencia en alto grado.

Que estas frases te permitan vivir una jornada de retiro y meditación, recuerde que los Cristianos Católicos vivimos la comunión de los santos.

miércoles, 1 de junio de 2011

EJEMPLO DE VIDA JUVENIL



El sábado 28 de mayo, en el templo de la Parroquia San Pedro de Cumbayá viviemos la alegría de la celebración por la vida de ejemplo cristiano de dos jóvenes de nuestros tiempos. Oscar Ernesto Aguilar de Tumbaco-Ecuador y Clara Badano de Sassello-Italia, dos jóvenes que se regocijaron en el amor de Dios. El Padre Bernardo Ospina SDS ha precidido esta celebración, que dió inicio con un rosario familiar y luego la eucaristía. La participación fue numerosa y el gozo mayor en los corazones de los asistentes. Hoy queremos dejarles la homilia pronunciada por el presidente de esta celebración:

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Hermanos: quiero iniciar esta reflexión  con una afirmación: nuestra vida es un don de Dios y esa palabra don la traduzco en vocación igual llamado: ven, ven a mí. Llamado que origina un encuentro con Jesús el Cristo. Y si ese llamado tiene una verdadera respuesta, se llega a un instante en el que, el que se siente llamado se juega el todo por el todo. Cristo se convierte en el centro de la vida y el que es llamado y se siente llamado va entendiendo el lenguaje de Jesús y acepta que Jesús es el “camino, la verdad y la vida”. Agregaría aquí las palabras de San Irineo: “la gloria de Dios es nuestra vida”. Y Jesús le va iluminando el camino y le va mostrando que Él ha venido al mundo enviado por el Padre, para salvarnos y hacernos partícipes del amor del Padre, y  a través del Espíritu de la verdad nos clarifica nuestra vocación a la santidad y a la vida eterna y, que así como él va, regresa al Padre, quiere que también nosotros estemos donde él está, por eso también nos ha dicho “sed santos, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.

Este lenguaje y este llamado lo entendieron muchos desde un comienzo y fueron llegando a la santidad, a la perfección por diferentes caminos y en muy variadas situaciones de la vida. Así por ejemplo: los primeros discípulos dieron la vida, murieron mártires y fueron santos. Y es interminable la lista de los que con un sí radical y alegre al llamado del Señor, a su ser cristiano, a su conciencia de hijos de Dios, de discípulos de Jesús y por lo tanto de misioneros, llegaron  a la santidad y se han convertido para nosotros en objeto de profunda admiración.

Para mí es motivo de sincera alegría poder señalar entre ustedes hoy en primer lugar a un joven de nuestra ciudad de Quito, y de hoy no de ayer, de estos tiempos modernos, se trata de Oscar Ernesto Aguilar Martínez. Él desde antes de nacer, me atrevo a afirmar, recibió de sus padre la hermosa herencia de la fe, el amor de Dios y el espíritu de oración. En ese clima fue creciendo Oscar Ernesto y ya desde los tres años comenzó a mostrar sus emociones y encantos de una creatura llamada por Dios a la santidad. Con grande acierto inicia su madre María Leonor, autora del libro “Presiento que mi misión va a empezar”, en el que narra la historia de su hijo, con la bella cita de San Agustín: “Dios es grande en lo grande pero extraordinario en lo pequeño”. No pretendo ahora narrar la vida de Oscar Ernesto. Sólo comparto con ustedes la alegría y la satisfacción de haber leído con pasión la historia y la vida de quien hoy hace cuatro años, a la edad de 21 años 10 meses, partió hacia la morada del Padre después de seguir fielmente las pisadas de aquel que en su vida se le manifestó como “camino, verdad y vida”.

Podríamos decir sin necesidad de muchas explicaciones que para Oscar Ernesto, en sus cortos años de vida bien vividos, como hijo, como hermano, como cristiano, como colegial, como universitario, como catequista, como persona que alimentó los grandes anhelos de ser sacerdote, etc. Fueron muy claras las palabras de Jesús: “Al que me ama lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me revelaré a él” y esta afirmación de Jesús alcanza la plenitud cuando se cumplen aquellas otra palabras: “en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones (…), cuando haya ido y les haya preparado el lugar, vendré  otra  vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde  yo esté estén también ustedes”. Y para Oscar Ernesto se cumplió esta  dicha el 28 de mayo de 2007. Alegrémonos de ello y demos gracias al Señor.

Esta misma dicha la vivió otra persona muy joven italiana Clara Badano, o Clara Luz llamada así por la fundadora de los Focolares, movimiento de creyentes que quieren construir un mundo unido y del cual se enamoró Clara desde niña, emprendiendo y cumpliendo en sólo 18 años sus anhelos de santidad. Dios acogió en su morada del cielo el 07 de octubre de 1990 a esta joven que en plena juventud, una vez que conoció el evangelio, tomó una determinación que marcaría cada jornada de su vida: “No quiero ni puedo permanecer analfabeta ante un mensaje tan extraordinario”. Esta joven ya ha sido beatificada recientemente.
Habría mucho que decir de estos dos jóvenes: Oscar Ernesto y Clara, y hay también mucho que decir de muchos jóvenes, niños y adultos que se han sabido enamorar de Jesús y seguirlo hasta el final, hasta la morada del Padre.

Que él buen Dios nos permita a muchos, ojalá a todos los que estamos acá, escuchar la voz de Dios, escuchar al amigo Jesús, y seguirlo por el camino de la santidad hasta la morada del Padre.

No puedo concluir sin hacer referencia a una muy bella realidad en la vida de Oscar Ernesto y Clara Luz: como tiernos hijos supieron caminar como bien lo insinuaba San Bernardo “Por María a Jesús”. Tomados de la mano de la Madre de Dios y madre nuestra vivieron la alegría de sentirse protegidos por la tierna madre.
Oscar Ernesto no solo se consagró en el colegio de la Dolorosa, además le escribió un bella carta y no le falló a su querida Dolorosa con el rezo del santo rosario diario y la eucaristía diaria.

Clara vivió sus cortos años tan unida a Jesús y a su Madre, que pudo dar el bello testimonio de que en el momento de una cirugía de su grave enfermedad de cáncer en los huesos, percibió que María la tomaba de la mano y le daba ánimo. Concluyamos pidiéndole hoy al buen Dios, haga de nosotros auténticos hijos y devotos de María.

martes, 31 de mayo de 2011

“yo creo en Jesucristo pero no en la Iglesia”

Antes de tomar piedras para tirar es necesaria una reflexión de algunas verdades mal interpretadas o mal formuladas, nos es muy fácil tomar decisiones y puntualizar pensamientos sin darnos la molestia de una buena y sana investigación. Por eso yo deseo plasmar en esta respuesta un proceso que es necesario para comprender la Iglesia, no es defender o condenar, es reflexionar:  
v  Jesucristo no es fundador de nada: ni de una comunidad, ni de una iglesia, ni de un grupo predilecto, sencillamente es obediente a su misión. La misión de él es hacía un verdadero cumplimiento de la ley: “no he venido a abolir la ley y los profetas sino a darle cumplimiento” (Mateo 517), una ley que no puede ser hermoseada por un corazón duro: “Moisés les dijo eso porque ustedes tenían un corazón endurecido” (Mateo 198) y por tanto tenía que ser aclarada y argumentada: “Antes se les dijo, yo ahora les digo” (Mateo 521-48). Es la obediencia de Jesús la causante de una división, pues muchos al entender que era necesario desacomodarse prefirieron alejarse, otros que eran conscientes que era necesario un cambio se quedaron y le siguieron; en las palabras de Pedro reconocemos que muchos estaban con el corazón abierto a la novedad de Jesús, “¿A quién iremos? tú tienes palabra de vida eterna”. (Juan 668).
v  Los que siguieron a Jesús son los testigos: “les anunciamos lo que henos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y su Hijo Jesucristo” (1Juan 13). Estos testigos son los que creen que el proyecto de Jesucristo no es una pérdida de tiempo sino que es el verdadero camino hacia la felicidad. Con la idea clara de que el proyecto visto y oído no puede terminar siguen, con la fuerza del Espíritu, en la oración y en el crecimiento de vivir como Jesús de Nazareth.
v  Muchos fueron contagiados de este estilo de vida por eso muchos se adhirieron al grupo de los cristianos. Y como todo grupo humano necesita de lineamientos de orden, necesita de líderes, quienes mejor que los que habían estado y compartido con el Maestro. Pasan los apóstoles a encabezar este grupo humano.
v  Con el pasar de los años se dan cuenta que han formado una comunidad, que ya son muchos, y descubren que son como una qahal pero que el proyecto de Jesús le ha dado un cambio a esa qahal, pues participan niños, mujeres y ancianos, y no discuten solo problemáticas sociales-políticas sino que buscan soluciones desde las enseñanzas del Maestro. Esta nueva iglesia (qahal) con su estructura de orden y de servicios es la que tiene la misión de propagar un proyecto que libera y da felicidad.  
v  Es en esta qahal o Iglesia naciente donde se estructura toda una doctrina, se estructura toda una reflexión teológica, se estructura toda una fe. Los cimientos de nuestra fe en Jesucristo está allí, en la Iglesia, es a la Iglesia que le debemos lo que hoy conocemos y amamos y creemos de Jesucristo. Cuando vemos este proceso podemos descubrir la mano de Dios, es Dios el que se vale para que en negociaciones políticas religiosas la Iglesia cruzara fronteras, para que el mensaje de Jesucristo llegará a todos y a todas partes.
v  La Iglesia, que somos todos los que hemos aceptado este proyecto y lo hemos exteriorizado con  la participación de los sacramentos, no hemos dejado de reflexionar, de meditar, de orar, pues esta Iglesia todavía ve y oye, es decir experimenta, el proyecto de Jesucristo. Es imposible afirmar que “creo en Jesucristo pero no en la Iglesia”, pues si no fuera la Iglesia la que ha, nos ha y  ha amamantará a la humanidad no conoceríamos el proyecto de Jesucristo.
Quiero creer que esa afirmación (“yo creo en Jesucristo pero no en la Iglesia”) es producto de un dolor personal por tantas y tantos miembros de la jerarquía eclesiástica que se han equivocado en su actuar. Pero también quiero puntualizar dos cosas que no puedo pasar por alto; Primera: de la misma manera debería dolernos tantos cristianos no eclesiásticos que cada día van en contra del proyecto de Jesucristo, debería aún más dolernos cada vez que nosotros somos esos cristianos. Segundo: no se puede rechazar una familia completa porque uno de los suyos va en contra del bien común o de los valores establecidos por ellos, un solo individuo causante del mal no puede ser la respuesta negativa que yo dé al resto de los miembros de esa familia. Si nos disgusta alguna actitud negativa de alguno o algunos miembros de la Iglesia debemos ver que no es la Iglesia sino él o ella.
Y por último no puedo escudar mi poco compromiso, mi poco esfuerzo, mi poco deseo de ser mejor cristiano, mi poco amor al proyecto de Jesús, mostrando y rechazando las actitudes negativas de otros. Como dice el refrán popular: Hace más estorbo el que poco ayuda. 
Por: Alejandro Perdomo SDS

sábado, 28 de mayo de 2011

DOMINGO 29 DE MAYO

Juan  14: 15 - 21

15
Si me amáis, guardaréis mis mandamientos;
16
y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre,
17
el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros.
18
No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros.
19
Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis.
20
Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.
21
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.»



En el evangelio Jesús nos invita a tener certeza y confianza que él nos enviara el Espíritu santo, el cual será nuestro defensor. Este espíritu santo nos debe llevar a vivir en un continuo deseo de hacer comunidad de creyentes en el amor y la fraternidad y luego en la certeza de que  podremos  vivir los acontecimientos de nuestra historia desde la esperanza.
Por ellos dejemos que el Espíritu Santo que lo hemos recibido desde nuestro bautismo nos ayude a vivir en verdad, verdad que nos haga pecases  de vivir la fe con totalidad, buscando agradar a Dios, buscando hacer presente el reino de Dios , evitando llenarnos del espíritu del mundo.
Pues lo de Dios es verdad y verdad desde el amor y la fe y no el engaño como es este mundo egoísta y en muchas ocasiones falso y violento.
 Pidamos que este Espíritu de la verdad se haga presente hoy más que nunca, ya que muchos valores están siendo  desvirtuados por malas ideologías y falsas teorías.
Este Espíritu de la verdad  vivido y experimentado en cada cristiano desde la capacidad  de ser coherente y testimonial, será capaz de vencer las falsas esperanzas, las vanas verdades dadas desde el egoísmo y aun mas los falsos dioses que nos   quieren imponer.
La verdad se descubre  desde un corazón confiado en Dios y desde una apertura a vivir en fraternidad con el otro, con mi hermano, es allí donde la verdad se responde y se hace presente.

jueves, 26 de mayo de 2011

Conferencia del Sr. John Rick Miller

El Ecuador ha contado con la presencia del señor John Rick Miller, es un misionero laico católico  comprometido con la evangelización. “En el año 2009, el Sr. Miller estableció la organización internacional ‘Por el Amor de Dios en Todo el Mundo’ y hoy nos visita para renovar el amor en nuestros corazones e invitarnos a actuar por nosotros mismo, nuestras familias y nuestro país”, afirman los organizadores de las conferencias en el Ecuador. Esta visita al país contó con tres conferencias en la ciudad de Quito, y una de ellas aconteció en la Parroquia San Pedro de Cumbayá, el día miércoles 25 de mayo de 2011, a las 19:00 h.
Muy puntual el Sr. Miller llegó al templo parroquial, y con un corto saludo dio inicio a la conferencia que escucharían más de 400 fieles congregados para este fin. Con una postura corporal única y el rostro muy sobrio acompañado de la mirada panorámica, expuso a los oyentes el mensaje que deseaba entregar.
La primera afirmación de su conferencia fue quizá para motivar el centro del mensaje que quería dejar en los corazones de los sedientos de Dios, dijo: he estado en el Ecuador algunos días y he sentido dos cosas, existe mucha ira, desde la política; pero me alegra que también hay mucha fe. Con esta idea prosiguió con el mensaje explícito que venía a entregar, todos deben comprender que son hijos de Dios, no se puede rechazar la identidad que se nos ha dado. Para este laico comprometido, la fuente de combatir la ira está en reconocer que somos hijos de Dios. Insistió mucho que valoremos la herencia que nos han entregado nuestros antepasados, la fe. Esa fe heredada es la fuente del amor, pues es una fe cimentada en Dios; y no se puede servir a dos señores, en un momento somos hijos de la luz y en otro hijos de las tinieblas, recalcó mucho en esta dualidad cristiana, en la que se puede vivir. E invitó a que los ecuatorianos viviésemos como hijos de la luz cada día.
Y ser hijos de la luz equivale a que aceptemos nuestros propios errores y equivocaciones, por ello se hace necesario la oración por los gobernantes del país, pues es la única manera que como pueblo ecuatoriano podemos brindar una mano a la estabilidad política del país. “No son ellos, soy yo”, decía con mucha fuerza. La necesidad de mirar el interior personal para ayudar y no mirar al otro para ser causa de división.
En su conferencia, que tuvo una duración de 50 minutos, realizó cuatro momentos de corta oración. Motivando para que los asistentes hablaran con el Padre Bueno y le manifestarán lo lejos que han estado de su presencia, que pidieran que Él regrese a sus hogares y a sus vidas.
Luego de estas exhortaciones, de unidad, de fe firme, de seguimiento al Señor, de respaldo a la Iglesia católica, el Sr. John Miller nos compartió lo que dice la reflexión científica de las estrellas que se encuentran en el manto de la imagen de la Virgen de Guadalupe, él decía que esas estrellas son notas musicales, que en esta aparición al indígena San Diego la alegría celestial acompañó a la Santísima Virgen María y cantaban con gran gozo. Nos compartió el audio de esta bella armonía musical. Esta fue su última intervención en esta conferencia y en la ciudad de Quito.
Estas palabras alentadoras, y con el peso del deseo de Dios, ayudan a que todos tomemos consciencia de nuestra verdad como hijos de Dios, y como participes de un país mejor y distinto al que hemos construido. Dios bendiga al Ecuador.                

viernes, 20 de mayo de 2011

DOMINGO 22 DE MAYO

Juan  14: 1 - 12

1
«No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí.
2
En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar.
3
Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.
4
Y adonde yo voy sabéis el camino.»
5
Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
6
Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
7
Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.»
8
Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
9
Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"?
10
¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
11
Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.
12
En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.



Apreciados hermanos el evangelio de hoy nos deja claro la unidad que existe en la Santísima Trinidad, nombre que los santos padres le han dado al Dios de los cristianos, pues Dios se ha revelado en su verdad de tres personas. Jesús es muy claro en decirle a sus apóstoles creed en mi Padre, pero también creed en mí, y hace esta invitación por la misma fuerza que le concede el Espíritu Santo. Primera invitación que nos hace el evangelio hoy es aprender a amar y conocer la Santísima Trinidad.
De todas maneras no podemos amar y conocer a la Santísima Trinidad, si no nos adentramos en la vida de Jesús de Nazaret, bien narrada en los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan).  Es Jesús el único que nos puede llevar a la gloria eterna. Él, que es el “camino, la verdad y la vida”, Él desvela el misterio del hombre haciéndose hombre. Sólo Jesús nos puede decir con toda verdad que es el hombre, a qué está llamado, cuál es su misión, qué puede lograr.
No podemos llegar a la verdad de Dios si no logramos llegar a la verdad propia, a nuestra verdad.  Desvelar el misterio de Dios empieza en el desvelar el misterio del hombre. Y en el Dios hecho Hombre logramos desvelar estos dos misterios, por Jesús es desvelada la verdad de Dios y la verdad del hombre. Que nuestra vida no pase en el desconocimiento de la verdad, estando constantemente unidos a Jesús de Nazaret. Qué Jesús no tenga que decirnos, como a Felipe, “Tanto tiempo conmigo y aún no me conoces”. Desconocer a Jesús es desconocer lo que nos vino a revelar, al Dios y al hombre.
Queridos hermanos acérquese cada día más al evangelio para conocer a Jesús, pues cada paso que damos en este conocimiento es un paso que damos a la mansión que Él nos tiene preparada. Hay que creer firmemente que Jesús es el “camino, la verdad y la vida”, y que es la misma verdad que el Padre junto al Espíritu Santo.

martes, 17 de mayo de 2011

SÉ SACRIFICIO Y SACERDOTE PARA DIOS

Os exhorto por la misericordia de Dios. Pablo, o, mejor dicho, Dios por boca de Pablo, nos exhorta porque prefiere ser amado antes que temido. Nos exhorta porque prefiere ser padre antes que Señor. Nos exhorta Dios, por su misericordia, para que no tenga que castigarnos por su rigor.
Oye lo que dice el Señor: «Ved, ved en mí vuestro propio cuerpo, vuestros miembros, vuestras entrañas, vuestros huesos, vuestra sangre. Y si teméis lo que es de Dios, ¿por qué no amáis lo que es también vuestro? Si rehuís al que es Señor, ¿por qué no recurrís al que es padre?
Quizás os avergüence la magnitud de mis sufrimientos, de los que vosotros habéis sido la causa. No temáis. La cruz, más que herirme a mí, hirió a la muerte. Estos clavos, más que infligirme dolor, fijan en mí un amor más grande hacia vosotros. Estas heridas, más que hacerme gemir, os introducen más profundamente en mi interior. La extensión de mi cuerpo en la cruz, más que aumentar mi sufrimiento, sirve para prepararos un regazo más amplio. La efusión de mi sangre, más que una pérdida para mí, es el precio de vuestra redención.

Venid, pues, volved a mí, y comprobaréis que soy padre, al ver cómo devuelvo bien por mal, amor por injurias, tan gran caridad por tan graves heridas.»
Pero oigamos ya qué es lo que nos pide el Apóstol: Os exhorto -dice-, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos. Este ruego del Apóstol promueve a todos los hombres a la altísima dignidad del sacerdocio. A presentar vuestros cuerpos como hostia viva.

Inaudito ministerio del sacerdocio cristiano: el hombre es a la vez víctima y sacerdote; el hombre no ha de buscar fuera de sí qué ofrecer a Dios, sino que aporta consigo, en su misma persona, lo que ha de sacrificar a Dios; la víctima y el sacerdote permanecen inalterados; la víctima es inmolada y continúa viva, y el sacerdote oficiante no puede matarla.

Admirable sacrificio, en el que se ofrece el cuerpo sin que sea destruido, y la sangre sin que sea derramada. Os exhorto -dice-, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva.
Este sacrificio, hermanos, es semejante al de Cristo, quien inmoló su cuerpo vivo por la vida del mundo: él hizo realmente de su cuerpo una hostia viva, ya que fue muerto y ahora vive. Esta víctima admirable pagó su tributo a la muerte, pero permanece viva, después de haber castigado a la muerte. Por esta razón, los mártires nacen al morir, su fin significa el principio, al matarlos se les dio la vida, y ahora brillan en el cielo, cuando se pensaba haberlos suprimido en la tierra.
Os exhorto -dice-, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa. Es lo que había cantado el profeta: No quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo.
Sé, pues, oh hombre, sacrificio y sacerdote para Dios; no pierdas lo que te ha sido dado por el poder de Dios; revístete de la vestidura de santidad, cíñete el cíngulo de la castidad; sea Cristo el casco de protección para tu cabeza; que la cruz se mantenga en tu frente como una defensa; pon sobre tu pecho el misterio del conocimiento de Dios; haz que arda continuamente el incienso aromático de tu oración; empuña la espada del Espíritu; haz de tu corazón un altar; y así, puesta en Dios tu confianza, lleva tu cuerpo al sacrificio.

Lo que pide Dios es la fe, no la muerte; tiene sed de tu buena intención, no de sangre; se satisface con la buena voluntad, no con matanzas.
De los Sermones de san Pedro Crisólogo, obispo
(Sermón 108: PL 52, 499-500)

viernes, 13 de mayo de 2011

DOMINGO 15 DE MAYO

Juan  10: 1 - 10

1
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador;
2
pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.
3
A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera.
4
Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
5
Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
6
Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.
7
Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
8
Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon.
9
Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto.
10
El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.





El Evangelio de hoy nos plantea un tema bien interesante: el pastor y las ovejas. Desde el oficio de pastores en el contexto  de los campos, podemos pensar, sin faltar al respeto a quienes tienen este oficio, que generalmente son personas, digna, honradas, sencillas pero carentes de educación. Saben su oficio de cuidar el rebaño.
En cuanto a las ovejas, pocas o muchas, son “un rebaño” que se maneja por instinto de conservación, y van unas de otras de otras.
Jesús nos plantea desde este Evangelio una perspectiva muy novedosa: Tiene, no un “rebaño anónimo”, sino un  “aprisco personalizado”. El pastor conoce  las ovejas por su nombre y ellas lo conocen y atienden su voz y no le hacen caso a la voz de un extraño. El las saca por la puerta y camina delante de ellas
Jesús  es el Buen Pastor. Es el Maestro. El conoce a cada uno por su nombre y se dirige a cada uno desde su propia historia. Su voz nos da confianza y desde el ejercicio de nuestra libertad, a veces mal utilizada, nos busca cuando nos perdemos por camino equivocados.
Él mismo se identifica como camino, COMO LA PUERTA, por donde hay que entrar. Por eso  nos habla de que hay otros que no son puerta segura. Son los ladrones, los que  vienen a sembrar el desconcierto y  hacer estragos.
Antes de su ascensión al cielo, Jesús ha dejado a sus Apóstoles la misión de ser pastores para continuar con el encargo de vigilar la comunidad. La Iglesia desde la ministerialidad, desde el Papa hasta el último ministro ordenado, tiene la misión de ser pastores a la manera de Jesús. Que conozcan a sus “ovejas” que las cuiden  que las amen y que hasta sean capaces de dar la vida por ellas. Tenemos que pedir al PASTOR SUPREMO  que suscite en nuestras comunidades BUENOS Y SANTOS PASTORES.